El Gobierno de Ecuador afrontó ayer una dura prueba ante la marcha que convocaron sus ex aliados socialcristianos en Guayaquil, la segunda ciudad de este país.
La manifestación, recorrió las calles de Guayaquil bajo el liderazgo del ex presidente y actual alcalde de la ciudad, León Febres-Cordero, en demanda de rectificaciones en la política económica.
Según algunos analistas, la protesta resultó una prueba difícil para el presidente, Jamil Mahuad, pues se dio una masiva participación y creció un nuevo embrión de inconformismo en la costa, donde además se ha agudizado el viejo problema del regionalismo.
Los convocantes de la movilización señalaron que ésta no tiene tintes regionalistas y que tampoco buscó atentar contra el orden constitucional. Aclararon que el objetivo fue protestar en contra de la política económica del régimen democristiano y pedir rectificaciones al Gobierno, una de las principales es la renuncia de la ministra de Finanzas, Ana Lucía Armijos. El Partido Social Cristiano (PSC, derecha) fue uno de los aliados del Gobierno de Mahuad en su inicio -en agosto del año pasado- pero poco a poco se fue distanciando y lo abandonó, mientras la popularidad del régimen descendía conforme adoptaba diferentes medidas.
El jefe del bloque parlamentario socialcristiano y segundo en el partido, Jaime Nebot, es ahora uno de los principales críticos y opositores del Gobierno.
Los oficialistas acusan a Nebot de ser un oportunista que ha aprovechado la actual coyuntura para "pescar en río revuelto", pues parece más atento en las próximas elecciones que en el interés de buscar una salida a los problemas que afronta esta nación suramericana.
Febres Cordero, un caudillo en su territorio con un gran poder de convocatoria, ha agregado a la protesta el ingrediente del supuesto exceso de centralismo de Quito.
Al comienzo de su administración, Mahuad entendió que sin el respaldo de los poderosos socialcristianos difícilmente lograría aprobar sus reformas en el Congreso, pero pronto se dio cuenta que la factura era demasiado alta.
Algunas medidas económicas por las que protestan los ecuatorianos fueron inspiradas por el propio Nebot, como el impuesto del 1 por ciento a las transacciones bancarias.
Pero en esa alianza de gobierno hubo más discrepancias que coincidencias, hasta que se produjo la ruptura definitiva en marzo pasado, en medio de huelgas y la crisis bancaria.
Debido a la falta de respaldo de la derecha socialcristiana, el presidente ha tenido que dar un lento e irremediable viraje hacia la izquierda, para buscar el respaldo de los movimientos que tienen el mayor control sobre los grupos sociales.
Mahuad, que se considera un político de centro, trata de conformar una nueva mayoría en el Parlamento que le permita buscar nuevas fuentes para financiar el déficit público, que puedan alternar con los aumentos de los combustibles que prometió congelar por un año.
Según las previsiones económicas, la reducción del precio de los combustibles y su congelación hasta junio del año 2000, decretas recientemente por el Gobierno, impedirá que el Estado ingrese alrededor de 140 millones de dólares.
La jornada de protesta de hoy se celebra cuatro días después de que concluyera una huelga general de doce días que paralizó varios sectores y causó pérdidas por más de 400 millones de dólares en todo el país. Debido a la tensión social que afronta Ecuador, el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, decidió aplazar la visita que tenía previsto efectuar a esta nación andina los próximos 23 y 24 de julio.