Carlos Wynter Melo cree haber encontrado la puerta a través de la cual hará posible que los escritores panameños y sus libros trasciendan nuestras frontera mediante un fórmula rápida, económica y práctica.
El director de Fuga Editorial ha concretado todos los pasos para convertirse, según él, en la primera editorial panameña que oferte libros electrónicos, ebooks.

La iniciativa no surge de la nada, sino que se da en respuesta a que el año pasado la venta de libros electrónicos superó la de los impresos en la mayor tienda de libros en línea, Amazon, y que la legendaria editora Carmen Balcells, famosa por fundar el boomliterario hispanoamericano, haya dado su espaldarazo a las publicaciones virtuales y, con un proyecto de lo más sofisticado, haya tomado el liderazgo en este tema.
Con apenas un año en el mercado, FUGA (Fundación para la Gestión del Arte), un emprendimiento totalmente panameño, ha escuchado las campanadas de alerta y se ha hecho de los sistemas necesarios para vender libros electrónicos como respuesta a esa tendencia que cada vez se posiciona más entre los lectores.
Wynter Melo, quien también es escritor y facilitador en talleres literarios, entre otras actividades, entiende esta iniciativa como una decisión irreversible y se muestra confiado en que está apuntando hacia la dirección correcta, puesto que con ella ganan los escritores, ganan los libreros y, de alguna manera, también ganan los lectores.
A nadie escapa que la dificultad para comercializar sus libros es una de las quejas constantes de los escritores nacionales, así que al conocer sobre esta iniciativa de FUGA y Carlos Wynter Melo, decidimos abordarlo para saber de qué se trata todo esto.
Carlos Wynter Melo (CWM):Lo que pasa es que el conocimiento y la creatividad ahora son fácilmente y necesariamente comercializables. Un ejemplo dramático es lo que ocurre con Google o Microsoft, que son empresas muy grandes que cuentan solo con productos intangibles. El mundo cambió de una era a otra. Los libros electrónicos son el vehículo perfecto para la información. Con ellos, la industria del libro en Panamá podrá llegar a más personas de una manera mucho más barata y sin agredir al medio ambiente. Esto no es inventar el agua tibia: basta ver lo que están haciendo en otros países.
CWM:Desde mi perspectiva, se puede ganar mucho más, sobre todo en el caso de escritores como nosotros, los panameños, que no contamos con una industria editorial poderosa. Como el libro electrónico es más económico en todos los sentidos, aumenta los márgenes de ganancia y logra mayor eficiencia por unidad de inversión. Pero igual que para el libro físico, se necesita de mercadeo para la venta.
CWM:Hay algunos que se están sumando con entusiasmo. Incluso hay escritores que ya venden sus libros por este medio, pero de manera aislada, desde plataformas tan famosas como Amazon u otras transnacionales. Como es natural, algunos libreros y escritores se van a resistir a esta iniciativa. La resistencia al cambio ocurre en todos los ámbitos humanos, así que tiene que ocurrir con los libros electrónicos. Pero poco a poco el modelo irá demostrando sus bondades.
CWM:No es que estemos corriendo. Estamos caminando con zapatos más cómodos, con zapatos que nos cuestan menos y que, te lo confieso, darán un respiro a los recursos de FUGA. No podíamos darnos el lujo de no cambiar. Fue una decisión fría y calculada. ¿Qué haría cualquier empresario si descubre que puede generar sus productos a menor costo y distribuirlos a más lugares, pero con menos recursos? Daría el paso. ¿Verdad que sí? Pero eso no significa que dejemos, de ahora en adelante, de editar en papel; trabajaremos con ambos formatos.
CWM:Mucha. Bastante. Además de mi formación como docente que ha participado en varios diplomados sobre educación virtual en la Universidad Latina, llevo un par de años costeándome “webinars” (seminarios en línea) y metiéndome a grupos de discusión. Además, tuve que habilitar páginas, plataformas y pasarelas de pago. Y tuve que registrarme en servicios que solo se dan en el extranjero.
CWM:Claro. Son libros diagramados de acuerdo con fórmulas internacionales. Por eso nos permitirán mutar, a corto plazo, a formatos compatibles con todos los lectores de libros electrónicos que existen. Ya pueden ser leídos en acrobat, lectores Ipad y en muchos otros programas.
CWM:Deseamos contar con todos los que tenemos en el catálogo de libros impresos de FUGA. La cantidad asciende a poco menos de quince libros e igual cantidad de autores. Entre ellos, ya han confirmado Alberto Cabredo, Isabel Burgos, Sonia Ehlers Prestán, Yolanda Ríos de Moreno y otros.
CWM:Lo que pasa es que no se puede hacer filantropía sin fondos. Las empresas sostenibles trabajan con un esquema de ganar-ganar. Esta es una iniciativa de ese tipo. Ganan los escritores, ganan los libreros que deseen usarnos como canal, ganan los lectores, ganan las empresas que utilicen este puente para comercializar publicaciones, inclusive ganan otras editoriales, si se suben al tren. Y gana FUGA. No hay otro modo de continuar con nuestro trabajo. Esto es un tema resuelto en otras latitudes; la cultura necesita financiarse. Gracias a Dios hay muchos esfuerzos actuales, como el que está haciendo el Consejo de Escritoras y Escritores en Panamá, presidido por Gloria Young; el que está haciendo de propia mano Edilberto González Trejos; el proyecto de los Talleres literarios en Panamá, coorganizado por la Fundación para la Gestión del Arte y por AFP Cooperación Cultural, organismo encabezado por Miguel Rico, además del ya conocido trabajo de Héctor Collado desde la Tecnológica; Vielka Vargas en el INAC y Enrique Jaramillo Levi, que han hecho evolucionar nuestro modo de ver la cultura.
¿Hasta dónde queremos llegar? Queremos tener clientes en todo el mundo, que nuestros escritores sean leídos hasta en las esquinas más remotas del planeta, que se entrelacen culturas e identidades. Desde ahora invitamos a todos los lectores de díaDa que reciban folletos electrónicos gratis, inscribiéndose en los registros visibles de las páginas www.escribirbien.net o www.nuevosautores.net
CWM:Todo escritor que publica con FUGA formaliza un contrato que determina las regalías y aportes de las partes. Esto, para los libros electrónicos y los impresos. Sobre los libros electrónicos, en detalle, se debe cubrir una anualidad más que cómoda, por administración y mantenimiento del sistema, y se pagan regalías superiores a las de muchas editoriales grandes. Sobre las leyes que conciernen al comercio electrónico, las plataformas que usamos nos hacen firmar contratos que respetan estas reglas del juego.