En este instante, pocas luces apuntan hacia la figura del velocista panameño Alonso Edward en los Mundiales de Atletismo de Moscú, Rusia. Y este casi nulo protagonismo se hace comprensible si se toma en cuenta que es un atleta que viene de luchar contra molestias musculares y cuyo mejor tiempo esta campaña --un bueno pero modesto 20.37--, lo posiciona en el lugar número 37 del ranking mundial de la Federación Internacional de Asociaciones Atléticas (IAAF).
Aunque en 2009, el oriundo de Pedro Miguel vivió una situación como la antes descrita (nadie apostaba por él) antes de su participación en los Mundiales de Berlín, donde como ladrón en medio de la noche se llevó la presea de plata en el doble hectómetro con un formidable 19.81.

Este año, 2013, y tras su frustrante desenlace de hace dos años en Daegu, Corea del Sur (donde abandonó por lesión), Edward intentará reverdecer laureles en una prueba que, en esta ocasión, no contará con nombres ilustres como los del estadounidense Tyson Gay y el jamaiquino Asafa Powell --echados de las pistas por utilizar sustancias prohibidas-- y el de Yohan Blake, lesionado.
Las ausencias mencionadas amplían las opciones del exsubcampeón mundial de subirse a un podio en el cual el oro parece tener nombre y apellido seguro: Usain Bolt, quien con su insultante y acostumbrado dominio, ya humilló a sus rivales en la final de la Clásica Centuria el domingo.

Isiah Young (Estados Unidos), 19.86 esta temporada, y Warren Weir (Jamaica), 19.79, son otros atletas que se perfilan como serios aspirantes para estar en el trío de medallistas.
Eso sí, Edward hace el papel de incógnito en Moscú, sin dejar de aspirar al de protagonista estelar.




