Estados Unidos derrotó (51-88) con facilidad, pero sin la brillantez esperada, a una correosa selección iraní en el primer duelo de baloncesto de la historia entre ambos conjuntos.
El partido se presentaba como un paseo de los estadounidenses, sin embargo, los seis puntos de ventaja de los norteamericanos al final del primer cuarto fueron fiel reflejo de la resistencia que los iraníes pusieron sobre la cancha. El conjunto persa se plantó bien en defensa y atacó a los estadounidenses sin complejos, pero poco a poco les minaron la retaguardia.