Hasta que al fin se habla de un problema que ha sido el talón de Aquiles de nuestras delegaciones en juegos regionales. Aclaro que mis opiniones están basadas en mis experiencias de haber competido y representado a Panamá en 3 Juegos Centroamericanos; 3 Centroamericanos y del Caribe; 3 Bolivarianos, 1 Sudamericano, 3 Panamericanos, 3 Olimpiadas y 4 mundiales.
El factor psicológico es una de las más duras realidades de nuestras delegaciones, y puedo dar ejemplos de buenas y malas experiencias, desde la desorganización de las delegaciones que van a los juegos hasta los resultados producto de esa desorganización. Han pasado años, y como dicen los japoneses, de tus errores del pasado, edifica tu futuro, y deseamos a la nueva dirigencia del COP que edifique el futuro del deporte olímpico.
¿A qué me refiero con que el factor psicológico nos impacta? A todos los atletas nos afecta, pero, por suerte yo conté con un equipo de profesionales que por visión de mis padres, me acompañó antes, durante y después en cada fase de mi planificación deportiva. De nada hubiese servido mi talento natural si no hubiera contado con todo lo que requiere un atleta de alta competición para enfrentarse en igualdad de condiciones a sus rivales y lograr que mi nombre impusiera respeto y por qué no, hasta intimidar a mis competidoras. Pero eso no se dio por casualidad, me fueron guiando y orientando para que fuera yo la que intimidara y no fuera la intimidada, que es justamente donde afecta el factor psicológico. Qué quiero compartir, que me pusieron en manos de los mejores, que ellos planificaban y analizaban resultados a medida que se desarrollaba mi periodo de entrenamiento y competición, mientras residía en Panamá.
Si trasladamos mi microproyecto a una visión macro, como la de una delegación, debemos como país estar en condiciones de analizar deporte por deporte y poder contar con profesionales que puedan hacer un diagnóstico de las necesidades de cada deportista y planificar un ciclo completo que incluya todas las áreas del deporte de alta competición.
En las últimas participaciones de Panamá en juegos, los atletas ganadores de medallas en mayor porcentaje son aquellos que han tenido la oportunidad de entrenar fuera de Panamá, justamente ellos llevan la ventaja, porque el entrenar y competir fuera de tu país te da una serie de ventajas, que van fortaleciendo el carácter, la personalidad y el desarrollo como atleta, empezando por la autoestima y confianza en sí mismo, que se mantienen tan alto que el atleta alcanza la fortaleza para dominar el factor psicológico y controlarlo para que no afecte su desempeño.
El factor psicológico hace presencia cuando salimos a representar a Panamá. La ansiedad toma control de nuestro día a día, y como lo mencioné en un artículo anterior, ante el desconocimiento de cómo controlar esa ansiedad, y por desconocer cómo canalizar todas esas emociones, ante todas las circunstancias que rodean un viaje a Juegos Regionales, se gasta toda esa energía ganada en la preparación en cosas sin importancias, y sencillamente no se dan los resultados esperados.
En los deportes individuales, el factor psicológico aún es más contundente. Sobre todo para aquellos atletas que no tuvieron la oportunidad de competir fuera de Panamá, antes de cualquier juego. Si en tu deporte no tienes competidores que te exijan localmente, no puedes medir tu nivel, y quedas ganando aquí con una actitud conformista. Pero cuando llega el momento de la competencia en juegos, allí es donde nos enfrentamos a la realidad, y nos damos cuenta de que nuestra preparación fue insuficiente y que no hay otra que aceptar que no estábamos bien entrenados para el nivel de la competencia. O en algunos casos, si estabas preparado y tu psique no, en una fracción de segundo pierdes todo.
Viniendo de diferentes estratos sociales, los atletas panameños somos de un corazón aguerrido, pero no se gana solo con el corazón, se gana con planificación, organización y tecnificación. Y eso empieza meses y hasta años antes de un juego regional. (Hasta aquí la primera de dos partes).