La mejor defensa de Europa pudo más que la máquina de hacer goles de Alemania.
Una genialidad de Saúl Ñíguez, las atajadas de Jan Oblak y la presión constante de una zaga incansable fueron suficientes para dar al Atlético de Madrid un triunfo 1-0 sobre el Bayern de Múnich ayer en el partido de ida por las semifinales de la Liga de Campeones.

Saúl recibió el balón cerca del círculo central y dejó en el camino a cuatro jugadores del Bayern, antes de vencer al portero Manuel Neuer con un disparo al segundo poste a los 11 minutos.
"Es el gol más importante de mi carrera, seguro, y el más bonito también puede ser", explicó el goleador, quien remarcó que el gol se lo dedicó a su hermano, quien cumplió años el pasado martes.
Por otro parte, Manuel Neuer señaló que "dejamos llegar a Saúl demasiado cerca en el gol. Tenemos que aceptar las culpas, además él remató muy bien".
Agregó: "no dimos lo mejor de nosotros en la primera parte. Fuimos más agresivos y le pusimos más coraje en la segunda".
La otra figura del encuentro, el arquero esloveno, Jan Oblak, manifestó a los medios de comunicación que les espera un partido muy complicado en la vuelta (en Múnich).