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El acoso


- ¡Señora! ¡Señora!
Escuché que alguien me llamaba con insistencia.
- ¡Señora míreme!
- Dígame, pero deje de gritarme-. Le contesté, enojada, a la mujer que estaba detrás de mí en la parada.
- ¡Señora!
- ¿Qué quiere? ¡Oiga deje de tocarme!
Ella no me hacía caso. Seguía mirándome con una sonrisa demente y apuntaba con su dedo índice mi hombro. De pronto aplaudió muy fuerte cerca de mi cara.
- ¿Qué le pasa? Respete ¿Está loca? Aléjese de mí -. Le grité enfurecida frente a varias personas que también esperaban un bus.

La mujer seguía acosándome y empujándome muy fuerte. Eran las cinco de la tarde y yo tenía frío. Trataba de esquivar a la mujer, pero ella no dejaba de empujarme. La gente nos miraba mal. Entre la vergüenza y la rabia, porque nadie me ayudaba, empecé a caminar. La mujer me seguía. Avancé más rápido mirando hacia atrás cada segundo, pero ella estaba ahí, casi chocándose conmigo. Corrí por toda la calle. De pronto tropecé con un basurero lleno de bolsas negras. Pensé que algún objeto me podía ayudar a defenderme de la maniática. Agarré una bolsa y empecé a pegarle muy fuerte. Pero los golpes no le hacían daño. Ella con su sonrisa demente seguía diciéndome "señora" y apuntándome con el dedo, como si fuera un juego perverso.

Entonces vi a un guardia de seguridad.

 

- ¡Ayúdeme, ayúdeme por favor, esa loca me está persiguiendo!
- ¡Lárgate de aquí piedrera cochina!
- ¡Señor ayúdeme, la loca es ella!
- ¿Quién? ¡Lárgate, de aquí drogadicta del diablo! ¡Ya andas viendo loqueras!
- ¡Señor no me diga eso, tengo miedo y frío!
- ¿Cómo no vas a tener frío con esos trapos rotos? ¡Mírate!

En una vitrina de un almacén miré el reflejo de mi cuerpo, flaco, lánguido y semidesnudo. Cubierto con una tira de harapos sucios que me envolvían a duras penas. Mis manos sostenían una bolsa de basura que goteaba un líquido espeso y mal oliente. A lado mío estaba la mujer que solo yo veía, acosándome con su sonrisa demente. Me fui caminando hasta una casa vieja y condenada. Ella me seguía. Resignada al acoso, me senté en un tablón gangrenado por el tiempo. Saqué una piedra, se la di y juntas aspiramos hasta volvernos la misma persona.


fecha edicion
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330044
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América