El ala-pívot español se olvidó de las molestias que sufre en el hombro derecho y reivindicó una vez más la condición de estrella y hombre clave dentro de los Lakers de Los Ángeles que se aprovecharon de su gran actuación para ganar por 96-71 a los Jazz de Utah.
El triunfo fue el primero que consiguieron los Lakers (1-2) en la temporada y bajo la dirección de su nuevo entrenador, Mike Brown, que sustituyó a Phil Jackson.
Esta vez ni el cansancio (fue el tercer partido consecutivo en el mismo número de noches) ni la lesión del hombro derecho, ni las dos derrotas seguidas ante los Bulls de Chicago y los Kings de Sacramento fueron impedimento para que la clase de Gasol surgiese y el Staples Center se rindiese de nuevo a su juego y entrega.
La gran labor que realizó Gasol durante la disputa, hizo que el resto de sus compañeros, encabezados por el escolta Kobe Bryant, que sigue jugando mientras trata de recuperarse del ligamento dañado de la muñeca derecha, también se creciesen y en la segunda parte no diesen ninguna opción al equipo de los Jazz, que hicieron su debut en la nueva temporada.