El talentoso futbolista brasileño Edmundo emprendió una búsqueda de nuevo equipo tras una enconada disputa con su actual, Vasco da Gama, con tan poca suerte que encontró cerradas las primeras puertas que tocó.
"En cuanto a Edmundo, la hinchada se puede olvidar, todo es pura especulación", afirmó el martes el presidente del Flamengo, Edmundo dos Santos, al desmentir versiones de que el club rojinegro de Río de Janeiro sería su próximo destino. "El tiene todo lo que necesita un jugador... pero Flamengo no tiene interés en él", remarcó Santos.
Edmundo, uno de los artilleros más brillantes del fútbol brasileño, entró en crisis con su equipo luego de que el fin de semana se negó a actuar ante el Palmeiras durante el torneo Río-Sao Paulo.
¿Su argumento? Que la banda de capitán la llevaría su socio de ataque, el recién contratado Romario, con el cual tuvo una reciente disputa personal que los llevó a dejar de hablarse.
El conflicto se originó cuando Romario mandó colocar una caricatura de Edmundo en la puerta del baño del Café Gol, el bar que tiene Romario en Río.
El presidente del Vasco, Antonio Calcada, dejó claro que no aceptaría semejante acto de indisciplina y sancionó a Edmundo con 10 días de suspensión.
La medida dejó a Edmundo más decidido que nunca a dejar las filas albinegras: "no quiero jugar más por el Vasco. No sé cuál será mi destino, todo depende de las negociaciones". Pero las negociaciones no pintaban del todo bien para el habilidoso jugador. Antes del Flamengo, ya el Palmeiras había descartado la contratación del explosivo atacante, conocido como "Animal".
El futuro pinta oscuro para el delantero de 29 años, quien lució su talento en el reciente mundial de clubes, donde Vasco da Gama disputó la final ante el Corinthians de Sao Paulo, perdiendo por un penal errado por Edmundo.
Calcada sostuvo que cualquier club interesado en la contratación de Edmundo deberá pagar 15 millones de dólares, o la mitad de esa suma por un préstamo a un año.