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El ardor de la sangre

Narrada en primera persona por un personaje masculino da la impresión de que estamos frente a una obra costumbrista.


El ardor de la sangre, de la francesa Irène Némirovsky, es una novela para reflexionar en esos espacios de nuestras vidas que están cerrados para los demás. Aquellos sitios donde solo pueden entrar los involucrados. Muchas veces, son lugares tan íntimos que solo cabemos nosotros, en otros casos, son compartidos con seres que se convierten en cómplices de esos secretos, casi inconfesables; por la carga moral que arrastran.

La novela narrada en primera persona por un personaje masculino da la impresión en sus inicios de que estaremos frente a una obra costumbrista; pues detalla en las comidas, el ambiente, etc., pero la narración se va desplazando como un molusco y van adhiriendo otros componentes que nos situarán en medio de una situación tan humana, pero vil y despreciable: el desamor y la traición.

La protagonista, Hélène, es una mujer que aparentemente es intachable. Tiene una hija, Colette, y un amoroso esposo, Francois. El narrador se dedica al personaje principal con una dedicación especial que el lector confunde con el amor entre primos; no obstante, ambos comparten su sótano de verdades tan ocultas que ni siquiera el esposo, con el cual ha compartido más de 20 años de su vida, conoce. Hélène se ha traicionado a ella misma y ha engañado al esposo haciéndole creer que es un dechado de virtudes. En el clóset oscuro de su vida guarda los tormentosos amores con su primo Silvio (el narrador) de los cuales nació una niña (Brigitte) que regaló a una tía por temor al qué dirán.

La ironía abre la puerta de todos los silencios: Colette que estaba a punto de casarse y según ella imitaría las virtudes de la madre, termina, a los pocos meses de matrimonio, traicionando a su esposo con el marido de la hermana, Brigitte,la niña regalada al nacer; y el amante de Colette asesina por celos al engañado esposo.

Al final se abren nuevos espacios oscuros: se oculta el asesinato y se mantiene la idea de que fue un accidente, como originalmente se pensó; Brigitte se casa con el amante de la hermana y permanece en la oscuridad quién es padre de Brigitte.

El narrador considera que solo cuando uno se deja arrastrar por el ardor de la sangre es cuando realmente se vive, por eso justifica las acciones de las figuras femeninas de la novela.

La escritora se adelantó a nuestra época con un tema tan controversial.


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921808
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América