Más allá que los ticos mantienen su paternidad en el fútbol sobre los panameños, las cosas son más graves de lo que parecen.
El equipo de Julio César Dely Valdés terminó ayer su participación en la Copa Centroamericana de la Uncaf, con una marcada y llamativa apatía goleadora de sus delanteros.
Los delanteros nacionales tuvieron las suficientes oportunidades para hacer su trabajo, pero en ese último giro de cintura o salto a cabecear, no se pudo concretar.
De los delanteros, el que más marcó en la pasada Copa fue Edwin Aguilar, un chico que se ve opacado por figuras como Blas Pérez y Roberto Brown, estos dos solo marcaron un tanto cada uno y tuvieron varias oportunidades, que no pudieron concretar.
El trabajo de puntería de los delanteros nacionales viene pasando problemas desde hace años, y no es un problema de ahora.
En la pasada Copa de Naciones en Honduras, Panamá accedió a una final y al título, marcando dos goles y uno de estos fue del volante Ricardo “Patón” Phillips.
En el presente, parece repetirse la historia porque Armando Cooper, otro volante, compartió el liderazgo en anotaciones, con dos dianas.
Esta Copa Centroamericana tiene un matiz alertador, por no decir rojo alerta.
La sequía goleadora de los equipos nacionales es un problema que hay que trabajar para futuras competencias.
De seguro el técnico buscará la solución para salir de este bajón ofensivo.
Pero si los delanteros no marcan, de nada vale que el equipo juegue bonito, si no hace goles, el final es el mismo, terminamos jugando bien y perdiendo.