Un fallo defensivo de un pésimo Atlético dio ayer al Sporting de Gijón una victoria (1-0) en un partido de muy poco juego, pero sí de mucha emoción y sirve a los gijoneses para creer que la salvación es posible, tras sumar 7 de los últimos 9 puntos disputados.
La primera parte jugada por Sporting y Atlético de Madrid tiene un fácil resumen: nada de nada, ni una jugada que merezca ese nombre, ni un disparo a puerta, la mayor parte de futbolistas totalmente desaparecidos y los dos porteros como meros espectadores en una tarde fría que parece que contagió a los protagonistas.
El equipo local esperaba este encuentro con la esperanza de ofrecer otra vez la buena imagen mostrada una semana antes frente al Hércules y aprovecharse de ausencias notables en su rival como el "Kun" Agüero o José Antonio Reyes, a la que se sumó el portugués Tiago Mendes también por lesión, para tratar de empezar a poner tierra de por medio con respecto a las posiciones de descenso, pero en los primeros 45 minutos sus intenciones se quedaron en solo eso.
Con todo, el dominio fue sportinguista ante un Atlético muy conservador.
El partido cambió totalmente a los 6 minutos de la segunda parte, en un mal entendimiento entre Raúl García y el colombiano Luis Amaranto Perea, que tras haber robado un balón lo dejaron a pies de Barral, que no tuvo ningún problema para superar a De Gea.