El aluvión de críticas que jugadores, técnicos y expertos han dedicado al Jabulani, el balón del Mundial de Sudáfrica, han llevado a la mismísima NASA a analizar el comportamiento y la aerodinámica del esférico. Y los resultados no pueden ser más contundentes: es impredecible. Los porteros de Inglaterra, Argelia, Japón y Ghana han protagonizado algunas de las cantadas más sonadas del Mundial de Sudáfrica. Pero todos ellos, villanos crucificados por sus aficiones, tienen ya una coartada a la que agarrarse: el Jabulani es errático e impredecible.