El Barcelona demostró su personalidad en El Madrigal, para levantarse a lo campeón del varapalo europeo, eliminado en las semifinales de Liga de Campeones por el Inter de Milán, y se desquitó goleando al Villarreal, para trasladar la presión al Real Madrid en la trigésimo quinta jornada liguera.
El pulso por la Liga llega a la recta final con el Barcelona y muestra su cara demoledora en una de las fechas más complicadas que le restan en el campeonato. Los jugadores de Pep Guardiola sacaron el carácter para agarrarse con fuerza a su ventaja por el único título que ya tienen al alcance.
Camino del récord histórico de puntos, con 90 a falta de tres jornadas, el Barcelona aguantó la salida en tromba del Villarreal. Aceptó de buen grado dos fallos claros en el remate del brasileño Nilmar, para sentenciar con Xavi Hernández al mando.
Asistió al argentino Leo Messi en el primero (min.18), para convertirse en el mejor pasador de la Liga, y marcó de falta magistral a la escuadra el segundo (min.33). Bojan, que sentó a Zlatan Ibrahimovic en el banquillo, se disfrazó de Messi para marcar el tercero (min.41), en una acción que se marchó de todos los defensas con velocidad y un auto pase antes de definir con calidad.
Se relajó en la segunda mitad, con los deberes hechos para acabar 1-4 con Messi cerrando el festival goleador. Desvía los focos hacia el Real Madrid. Cuatro puntos de ventaja antes de recibir en el estadio Santiago Bernabéu a Osasuna.
La jornada repleta de partidos del sábado -se disputaron siete de los diez- dejó una apasionante tarde en la zona baja de la clasificación. La lucha por la permanencia se intensifica según se acerca el final del campeonato liguero y todos los equipos que están en peligro puntuaron.
Fue el Zaragoza el más beneficiado de la jornada. Su triunfo en Riazor (1-0) ante un Deportivo de la Coruña en caída libre, tras diez jornadas sin vencer en la que es la peor racha de su historia. El gol de Adrián Colunga (min.50), acertado fichaje en el mercado invernal, dio tres puntos de oro al conjunto maño que se mantiene dos por encima de la zona de peligro.