El portero José Manuel Pinto volvió a ser el protagonista del Barcelona al detener tres penales en la tanda desde los once metros, después de que el partido entre el Barça y el Milán llegase con empate (1-1) en el marcador tras los 90 minutos de juego.
El encuentro sirvió como homenaje a Ronaldinho, pero el fútbol que se desplegó por parte de los dos equipos durante los 90 minutos no estuvo a la altura del que en su día acompañó al jugador brasileño cuando vistió la camiseta azulgrana.
Floja primera parte entre ambos equipos, que mandaron al césped unos onces rellenos de jugadores de complemento, lo que desembocó en un partido escasamente tenso y falto de emoción.
El Barça, con Iniesta y un sorprendente Maxwell en el centro del campo, ambos arropados por el joven Jonathan, intentaron no perder el sello ni la integridad de lo que es el fútbol del Barcelona, pero ante un rival que amontonó a jugadores en la medular fue difícil que el juego barcelonista encontrase buenas soluciones.
El ritmo lento del juego milanista se transformó en un par de ocasiones en veloces contragolpes sin éxito en la resolución ante la meta de Pinto.
Al Barcelona le costó mucho construir juego y acercarse con relativo peligro delante, donde Ibrahimovic regresó a la titularidad y aunque realizó algunas acciones de mérito sigue siendo un ariete escasamente conectado con el fútbol que despliega el conjunto azulgrana.
El partido se fue al descanso y apareció en la segunda parte con otro tono, en parte por los numerosos cambios. El Barça metió en el campo al joven Thiago, Alves y a Bojan.
En la primera acción de este período, un arranque de Adriano por la izquierda con recorte al lateral y centro medido acabó con la anticipación de David Villa al meta Roma, quien entró por Amelia, y a quien batió al primer toque, estrenándose como goleador (1-0).
El Milán encontró en el movimiento del banquillo la entrada de jugadores no sólo más frescos, sino que se conectaron más a un partido en el que parecía que había venido de paseo.
En un pase sensacional del Seedorf, el italiano Inzaghi marcó un hermoso gol al que nada pudo hacer Pinto (1-1), ya que la pelota entró por la escuadra.
A raíz del empate se dio paso a los penales para decidir el campeón del trofeo. Fue entonces el momento del portero del Barça, quien acabó neutralizando tres de los cuatro lanzamientos que tuvo el Milán desde los once metros.