Apreciados hermanos panameños, deseo comenzar esta columna tratando de definir de manera sencilla lo que significa en medicina el estado de coma. Una de las definiciones es: “sueño profundo, estado severo de pérdida de conciencia”.
¿Qué provocó ese estado de coma? ¿Un accidente, una enfermedad o las drogas? Cualquiera que sea la razón de pronto no es lo que más preocupa, lo que sí provoca dolor, tristeza e incertidumbre es no saber lo que va a ocurrir el día que el enfermo despierte, si es que despierta.
Hermanos, ese enfermo, ese paciente en estado de coma, el que se encuentra debatiéndose entre la vida y la muerte en la sala de cuidados intensivos del hospital más pobre de Panamá, es nuestro béisbol. Lo más decepcionante y deprimente es saber que los encargados de mantenerlo con vida son una partida de corruptos, ineptos e incompetentes. Señores, si la cabeza está enferma, el resto del cuerpo también lo estará. Cuándo será el día que nuestros dirigentes deportivos se van a tomar el tiempo para hacerse un examen de conciencia y en un acto de honestidad se hagan a un lado para que llegue gente capaz a reemplazarlos. Cuándo van a entender que mucho ayuda es el que no estorba. Por qué la terquedad de aferrarse a un puesto cuando los resultados hablan por sí mismos. ¿Será que estos resultados no son suficiente indicador de que es hora de partir y dejar de ser piedra de tropiezo?
Señores dirigentes, ¿qué clase de panameños son ustedes? ¿Qué legado le piensan dejar a las futuras generaciones? Un legado de corrupción, fracasos y desaciertos.
Entiendan de una vez por todas que nuestro sistema de competencia es un sistema caduco y prostituido; ustedes son los proxenetas del béisbol que han permitido que el dinero corrompa todas las estructuras de las diferentes ligas provinciales. Por favor, tomen un poquito de su tiempo y analicen por qué nuestros estadios de béisbol se encuentran vacíos, pues simple y llanamente porque el producto que se vende en esos estadios es de pésima calidad. Nuestros fanáticos no son tontos para ir a gastar su dinero en un espectáculo tan malo y de pésima organización; ustedes han querido jugar a ser empresarios con nuestro béisbol, pues comprendan que todo buen empresario busca producir y comercializar productos de óptima calidad, productos que satisfagan las necesidades del cliente, y un cliente satisfecho por lo general es la mejor publicidad que este tendrá, no rompan las ilusiones y los sueños de nuestros fanáticos, especialmente los jóvenes y los niños. Es hora de hacer una reestructuración, una reingeniería en las estructuras de nuestro béisbol; estos procesos comienzan depurando todos aquellos elementos que entorpecen el buen funcionamiento de las instituciones y ligas.
Señores dirigentes, tengan la valentía y honestidad de comenzar por ustedes mismos, permitan que llegue gente nueva, mentes frescas que lleguen a oxigenar nuestro deporte rey, gente que sume y que tenga amor por nuestra patria, verdaderos panameños con visión de país.
A ustedes hermanos panameños, especialmente a los jóvenes, les hago un llamado a la reflexión para que en las próximas elecciones elijan a verdaderos líderes políticos, dirigentes deportivos que lleguen a trabajar arduamente para sacar del estado vegetativo y de coma en que se encuentra nuestro béisbol; líderes que no lleguen a servirse, sino todo lo contrario, a servir.
Dice un refrán: “Todo pueblo tiene el dirigente que se merece”. Pues creo que en nuestra patria hay hombres y mujeres comprometidos con su país, gente honesta que está dispuesta a cambiar esta historia tan nefasta y corrupta en la cual se encuentra inmerso el deporte más bello del mundo: Su Majestad el Béisbol.
Les dejo un abrazo y mis mejores deseos. Dios los bendiga.