La fiesta del béisbol nacional tuvo para todos.
Primero hay que felicitar al equipo metropolitano por su muestra de carácter, valentía y coraje, porque ante muchas adversidades, “el capitán de mar y tierra”, Cristóbal Girón, y su tripulación llegaron a su objetivo, ser campeones.
Sé que el otro año la pelota nacional tendrá nuevos retos y uno de esos puede ser el cambio de directiva de la Federación.
Espero que las cosas no se salgan de rumbo y terminen en problemas que afecten a los deportistas y al deporte. Porque las peleas entre dirigentes son como las peleas de elefantes, en el que el peor afectado es la grama.
Entre todos los problemas, peleas, polémicas y otras cosas más, el béisbol pasó otro examen satisfactorio.
En fin, el béisbol cada vez demuestra más que es el deporte de los panameños.
Ver los estadios llenos y la gente vestida de su equipo demuestra que la fanaticada del “deporte rey” crece a pasos agigantados.
Espero que el próximo año los dueños del espectáculo procuren mantener este trabajo, que los amantes de este deporte no desistan de ir a los estadios y para eso tienen que incluir más incentivos.
Por último, me queda decir que la temporada 2010 fue una campaña en la que hubo de todo, para todos los gustos, pero al final del béisbol, ganó el fanático, ganó y ganaron todas las personas que creen en el béisbol.