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El bicentenario de Abraham Lincoln

En 1840 Lincoln aspiró a un escaño en el Congreso, pero no fue hasta 1846 que lo alcanzó.


En el curso de la historia de nuestras nacionalidades, en el seno de las sociedades del continente americano, la obra, todavía inconclusa, de encauce de las corrientes directoras del espíritu de los pueblos, ha recibido a veces el impulso que siempre ha necesitado para realizarse, por el esfuerzo de hombres de pensamiento que han sido al mismo tiempo hombres de acción, hombres que han sabido conservar la limpidez de su espíritu, el estoicismo de su virtud, la integridad de su personalidad simbólica, en la lucha fatigosa e incesante con el medio rebelde, contra los intereses creados, contra los esfuerzos de la rutina por detener el movimiento renovador, apóstoles que han exaltado y sostenido con vigor heroico los derechos del ideal incorruptible. En este año (2009), conmemorativo del bicentenario del nacimiento de Lincoln, presentamos una síntesis biográfica del más caracterizado estadista americano de todos los tiempos.

Abraham Lincoln (1809-1865).
Nació en Kentucky el 12 de febrero de 1809, en una cabaña fabricada con rústicos troncos. Rodeado de penurias desempeñó diferentes menesteres en el Estado de Indiana. Era alto y fuerte, sin educación, pero con habilidad notable para hilvanar cuentos humorísticos que encerraban alguna moraleja práctica. Su afán de cultura era constante acicate y leía cuanto libro podía obtener prestado.

Por su honradez y dedicación se ganó la admiración de los que le conocían y comenzó a brotar su vocación política. Después de una primera derrota electoral fue elegido en 1834 a la legislatura, cargo que volvía a ganar en elecciones de 1836, 1838 y 1840. Obtuvo su licencia para ejercer como abogado en 1836. El 4 de noviembre de 1842, contrajo matrimonio con Mary Todd, joven de buena familia, de elevada educación, fiero genio e ilimitada ambición. De sus cuatro hijos solo Robert alcanzó la madurez.

 

En 1840 Lincoln aspiró a un escaño en el Congreso, pero no fue hasta 1846 que lo alcanzó. Durante la campaña de 1848, Lincoln fue derrotado en su intención por lograr la nominación y se retiró a sus labores legales. Pero la política lo llamaba y en 1854 regresó a la arena electoral alcanzando renombre nacional con motivo de sus debates políticos con su adversario el senador Stephen A. Douglas que pretendía la reelección. Esta vez también fue derrotado, pero su posición en el problema esclavista le había ganado rango de estadista.

En 1860 fue nominado candidato presidencial y electo como el decimosexto presidente de los Estados Unidos. Antes de la toma de posesión, siete estados sureños se separaron de la Unión y la Guerra de Secesión comenzó al atacar los confederados el fuerte Sumter. Durante el conflicto que ensangrentó el suelo estadounidense, Lincoln tuvo que vencer serias dificultades con los jefes militares, hasta que surgieron hombres de la talla de Ulysses S. Grant, William T. Sherman y Philip H. Sheridan. Lincoln mantuvo el derecho de todo hombre a ser libre y el 1 de enero de 1863 proclamó la emancipación de los esclavos. Odiaba la corrupción que había resultado de las ganancias indebidas, y la forma como “todos estos buitres” y “todos estos reptiles” se alimentaban en el emporcamiento nacional.

Lincoln fue reelecto durante la justa electoral de 1864. La noche del 14 de abril de 1865, fue baleado (asesinado) por John Wikes Booth durante la celebración de una función en el teatro Ford de Washington, y murió a la mañana siguiente. Los Estados Unidos de América perdía a uno de sus más gloriosos hijos, una figura que alcanzó niveles legendarios por su carácter, su actuación pública y su amor acendrado por la democracia.

 

Lincoln era firme creyente de que la democracia es cualidad esencial para el desarrollo de una humanidad consciente de su unidad con el Creador y él fue instrumento capaz de moldear al hombre hacia ese magnífico destino, en que la felicidad, la justicia y la libertad no dependen de un solo hombre ni de una sola idea impuesta a contrapelo de la opinión mayoritaria de un país. En su célebre oración de Gesttysburg sentenció, que, “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” no desaparezca de la faz de la tierra.

Históricamente hablando, la más pura gloria de Abraham Lincoln consiste en haber legado ejemplos y normas que perdurarán en el mundo mientras la justicia y la rectitud, la probidad y la sabiduría, el desprendimiento y el patriotismo presidan los destinos de los pueblos civilizados y libres.


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467743
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América