Cuba se aprestaba a despedir al legendario boxeador Teófilo Stevenson, considerado un símbolo y un mito del deporte cubano.
Stevenson falleció repentinamente la víspera, de una cardiopatía isquémica, a los 60 años.
Dotado de una pegada letal, sumada a una actitud caballeresca que le valió el Premio Fair Play al deporte, se coronó tres veces campeón olímpico del peso completo en los Juegos de Múnich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980, y también se ganó tres títulos mundiales “amateur”.
En el momento de su fallecimiento, Stevenson era vicepresidente de la Federación Cubana de Boxeo y asistía a múltiples eventos deportivos. En enero de este año, Stevenson estuvo hospitalizado 15 días por problemas cardiacos y estaba en tratamiento médico.