El boxeo es de esos deportes impredecibles y ahora está más de moda que nunca.
Con tres campeones mundiales y la Asociación Mundial de Boxeo en Panamá, el pugilismo local ha cobrado fuerza, todos nos miran, y no es para menos.
Hace una década, ni siquiera teníamos campeones mundiales. Hoy, con tres monarcas creo que el boxeo ha contagiado a muchos; es como la fiebre del oro de hace dos siglos.
Sin embargo, debemos tomar nota, hacer y apoyar a nuestros jóvenes valores.... sí, esos peleadores que vienen en ascenso de su carrera.
Es bueno decir que tenemos campeones, pero las bases de nuestro pugilismo no son las mejores.
Sus estructuras son débiles y podemos caer en cualquier momento.
Nuestros dirigentes deben tomar el compromiso de forjar más campeones desde pequeños, pero eso no es fácil.
Tenemos mucho talento que se está perdiendo en las calles y no se está aprovechando por la falta de programas y apoyo.
Ojalá que este escrito no quede en vano, porque no soy yo quien va a solucionar los problemas estructurales de nuestro boxeo.
Nuestra dirigencia debe preocuparse para que dentro de unos años tengamos al menos un par de representantes en una justa olímpica. Ese debe ser un objetivo.