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El Carnaval como tema literario


Hoy es Domingo de Carnavalito y a pesar del desgaste que en todo sentido significó la semana que termina, aún quedan algunos con deseos de continuar la denominada “fiesta del pueblo”, que como dijimos en la pasada entrega de Día D, también ha dado lugar a interesantes narraciones literarias.

Para esta y la anterior columna elegí tres libros que contienen las antedichas piezas: “Luna en Veraguas”, de Mario Augusto Rodríguez (1917-2009); “Tradiciones y cuentos panameños”, de Juana Oller de Mulford (1891-1975); y “Cuentos de verano”, de Juan Carlos Voloj (1942-2007). Los cuentos seleccionados por su tema carnavalero son, en el orden de autores anterior: “La pollera de las flores moradas”, “El Carnaval de la Victoria” y “La máscara”. El primero ya fue comentado el pasado domingo.

El libro de Juana Oller se publicó en 1968 (la que tengo es una reedición reciente), contiene ilustraciones de Enrique Mir Verdú, y está dividido en Cuadros de costumbre, Cuentos, Refranes, Leyendas y Tradiciones. Tengo un personal afecto por el cuentario: el primero que tuve lo recibí como premio por un concurso de redacción en 1973, en Las Lajas, de manos de la profesora Tilcia B. de Ramón, mi profesora de Español en segundo año, quien siempre fue –más que docente– guía y estímulo permanente para mi generación, haciéndonos ver que el libro, literalmente, era una puerta grande y luminosa.

 

En el compendio encontramos dos cuentos con las carnestolendas como tema: “El Carnaval de la Victoria” y “La Reina de la Alegría”. Por el breve espacio, comentaremos solo el primero. Se trata de una reconvención a los desafueros de esas fechas, cuando todo parece justificarse en aras del desenfreno y el despilfarro. En la familia Castroverde, agobiada por problemas económicos y por la salud de uno de sus vástagos, dos de las hijas defienden su derecho a participar en las festividades. Al final lo hacen, con la complicidad de la madre, quien empeña la última prenda de la familia.

Don Blas, el padre, desconocedor de lo que se realiza a sus espaldas, solicita un préstamo, interponiendo la precaria salud de su hijo para lograrlo. Cuando el prestamista ve a las señoritas Castroverde empolleradas sobre un carro alegórico, les reprocha, públicamente y en duros términos, su indolencia. La historia termina cuando estas llegan a la casa después de enterrar la sardina, a tiempo para el velorio de su hermano. El cuento finaliza con una crítica a la juventud de esta ciudad “alegre y confiada”, que consume sus energías en forma tan poco provechosa.

El libro de Juan Carlos Voloj está escoltado por los elogios de plumas como las de Víctor Florencio Goytía, José María Núñez Q., Ernesto J. Castillero, Gustavo Méndez Pereira, Gil Blas Tejeira, y otros. La primera edición es de 1975. Con el autor llegué a compartir buenas tertulias en las que prevalecía su afán por las buenas letras y el crecimiento cultural en el istmo. Su cuento “La máscara” presenta a Capriza, solterona circunspecta, jefa en una entidad estatal, amiga de reprochar todo desborde de entusiasmo, en particular los relacionados con el Carnaval.

 

Lo que ocurre detrás de una máscara es el tema del cuento, y el lector se sorprenderá de ver quién es en verdad Capriza al momento de caer la ciudad bajo la seducción del dios Momo. Sarcástico, con toques de humor ácido, el cuento termina con una advertencia: “Cuántos hacen de su vida un Carnaval, y cuántos hacen del Carnaval su vida”. Seguro que todos conoceremos al menos a un personaje como la protagonista.

Hasta el próximo domingo.

Que la palabra te acompañe.


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661027
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América