El fútbol francés está dividido ante la situación del seleccionador Laurent Blanc, en medio de una tormenta después de que se revelaran unas declaraciones suyas consideradas racistas, al señalar que había demasiados futbolistas negros en los centros de formación franceses.
En la espera de que el técnico comparezca hoy ante las comisiones de investigación abiertas por el escándalo, se multiplican las opiniones sobre el asunto, que puede acabar con el abandono de Blanc del puesto. Aunque nadie pidió públicamente su dimisión, el técnico recoge críticas de algunos de sus compañeros con los que ganó el Mundial de 1998.
El más duro fue Lilian Thuram, muy comprometido en la lucha contra el racismo.