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El centro colonense Rubén Garcés reforzará a Marinos de Oriente


El baloncestista panameño Rubén Garcés, que jugó esta temporada en el Forum Valladolid de la Liga ACB de España, debutará con el Marinos de Oriente en la liga profesional de Venezuela.
Portavoces del “Acorazado Oriental” indicaron a EFE que las dos derrotas anteriores frente a Toros de Aragua y el bajo rendimiento del extranjero Ja Ja Richards, adelantó la contratación del panameño.
Garcés concluyó hace una semana en la temporada regular en la Liga ACB de España, destacándose como uno de los mejores jugadores “extranjeros” de la liga Española con el Forum Valladolid, donde dejó promedio de 18 puntos por encuentro, nueve rebotes y el liderazgo en bloqueos de la liga.
También fue el décimo tercer mejor jugador en la liga española, donde obtuvo un 57 de por ciento de efectividad en tiros de cancha, y fue el cuarto en clavadas. Es jugador de la selección de Panamá y ha disputado varias finales de la CBA y en el Juego de las Estrellas del Baloncesto venezolano de la temporada año 2000 en Venezuela.
Spada aprovechó para comunicarle que lamentaba lo que le estaba pasando al púgil con el rechazo que le habían hecho algunos panameños y solidariamente le ofreció su ayuda:
“Si en algún momento me necesitás aunque sea para llevarte el balde a una esquina, contá conmigo que estoy a la disposición de vos.”
Transcurrieron dos años después de esa visita cuando Spada levantó el teléfono para escuchar la voz del “Cholo”: “Viejo quiero que sea mi manager”. A la mañana siguiente Spada se dirigió a la casa del boxeador.
Por respeto a don Carlos Eleta, Luis Spada decidió visitarlo para cerciorarse que Durán no estaba ligado por ningún contrato con su antiguo apoderado. Eleta le confirmó que podía hacerse cargo de Durán.
Esa misma tarde Eleta fue a la casa de la leyenda y éste le recibió diciéndole: “Viejo quiero que sea mi manager, no que me lleve el balde.”
Spada le advirtió que si quería seguir haciendo cosas grandes en el boxeo debería trabajar muy duro.
Según el mismo promotor argentino la advertencia estaba de más, pues cuando Durán cuando se lo proponía entrenaba como “un salvaje”.

Durán volvió al ring y la primera pelea que efectuó bajo las órdenes de su nuevo manejador Luis Spada, fue el 11 de diciembre de 1982 en peso de 157 libras, venciendo por decisión a Jimy Batte.
Bob Arum, que se había convertido en su nuevo promotor, acordó con Spada concertarle una pelea a Durán para el 29 de enero de 1983 con el mexicano José Pipino Cuevas.
En el cuarto asalto, el Sport Arena de Los Angeles se convirtió en un silencio sepulcral. Roberto Durán había despachado con sólidos ganchos y combinaciones a Cuevas, dejando mudos a más de 18 mil compatriotas que habían ido a respaldar al azteca.
Arum determinó que el vencedor se había hecho merecedor de una pelea por el cetro mundial del peso junior mediano (154 libras), teniendo como contrario a Davey Moore (Q.E.P.D.).
El combate se pactó para el 16 de junio, coincidiendo con el cumpleaños del “Cholo” y se efectuaría en Joanesburgo, Sudáfrica. En la función estaba programado para defender su título ligero el monarca italiano Henry “Bum Bum” Mancini.
Spada con Durán y su equipo; así como el campeón “Bum Bum” se trasladaron a Buenos Aires donde volaría directo a Joanesburgo para el día de la pelea. En la capital argentina el fallecido promotor Tito Lecture puso a disposición de Durán las instalaciones del legendario Luna Park.
Cuando tenía casi un mes entrenando, Mancini se lesionó una mano lo que hizo a Arum cambiar el escenario de la pelea de Joanesburgo al colosal Madison Square Garden de Nueva York.
Durán siguió preparándose en la cercana Nueva Jersey hasta el día de la pelea. Y el momento esperado llegó.
Según Spada, el equipo de Moore se confió pues en el momento del pesaje Durán registró sin problemas 152 libras, mientras que el campeón pesó 156, teniendo que tomar dos horas para hacer el peso.
En el momento de la verdad Durán se reivindicó ante la afición. Transcurrieron ocho asaltos para que sentara a su oponente en la lona del Madison haciendo delirar a los panameños que le acompañaban y a los que en su tierra natal observaban el combate en la pantalla de sus televisores.

“El Manos de Piedra” se ceñía nuevamente una refulgente corona mundial. Y aún había más.
Luego el 10 de noviembre de 1983 vendría la pelea con Marvin Hagler que muchos entendidos consideran la mejor pelea que Roberto Durán ha realizado. Fue una batalla épica que se extendió a los 15 asaltos.
“Si la pelea se hubiese hecho ahora que son a 12 asaltos, Durán habría ganado al [Marvelous] ya que en el episodio 13 el panameño ganaba por un punto”, rememoró Spada.
Posteriormente al espectacular encuentro que sostuvo con Hagler, el 6 de junio de 1984 ante Thomas Hearn, Durán tendría una de las más caras afrentas de su carrera boxística al caer fulminado por el más espectacular nocaut que ha recibido.
Luis Sapda atribuyó esta humillante derrota a la poca preparación que tuvo “Manos de Piedra”: “Como a él le ha gustado mucho la música estuvo de gira por varios días con la orquesta de su hermano Pototo. Querían que me quedara con ellos, pero de República Dominicana, en donde estábamos, yo me vine a Panamá”.
A pesar que muchas voces clamaban a grito que se retirara “El Cholo” todavía le faltaba otro golorioso capítulo que escribir en las páginas del boxeo.
Esa oportunidad le llegó el 24 de febrero de 1989, año que meses después quedaría grabado para siempre en la memoria colectiva panameña por los tristes sucesos del 20 de diciembre con la invasión estadounidense a Panamá.
En la citada fecha Durán se enfrentó al rey del peso mediano (160 libras) del CMB Iran Barkley. La pelea que se fue al conteo de las tarjetas favoreció al boxeador istmeño, ganando un cuarto título mundial, convirtiéndose de paso en el primer latino en ganar cuatro diademas en diferentes categorías.
Y así, entre luces y sombras el soberbio gladiador del ring panameño seguiría su trayectoria realizando muchas peleas, hasta cumplir casi los cincuenta años de vida.

 
La relación entre Spada y Durán no surgió cuando el púgil estaba casi acabado en 1982. Spada había viajado en la década de los sesenta a Los Angeles en donde se dedicaba al negocio del boxeo.
Por allá en 1971, un amigo abogado le invitó a cenar y le adelantó que le presentaría a dos amigos de Panamá. A la postre esos amigos resultarían se Carlos Eleta y el abogado Jorge Rubén Rosas.
Eleta venía disgustado de Europa pues consideraba que le habían robado la pelea a su pupilo Antonio “Buchí” Amaya, un fenomenal peleador que por cosas del destino no llegó a ser campeón mundial. Eleta le comentó a Spada que se sentía frustrado pues no había logrado convertir a ninguno de su boxeadores en campeón.
Spada viajó con Eleta y Rosas a Panamá. De Panamá Spada se trasladó a Argentina donde conversó con Tito Lecture, que manejaba al campeón Jr. Welter, Nicolino Loche. Se concertó la pelea con el prospecto de Eleta, Alfonso “Pepermint” Frazer.
Eleta vio convertido su sueño en realidad el 10 de marzo de 1972, al ganar el panameño por decisión. A partir de esa fecha la década del 70 sería de una buena racha donde Panamá obtendría su mayor cosecha de monarcas universales.
Luego del triunfo, Eleta invitó a Spada a quedarse en Panamá y éste así lo hizo fungiendo como su concertador y asesor. Spada acompañó a varios países a los boxeadores de Eleta.
Pero en 1976 Spada siguió por su propio lado ya que tenía sus propios boxeadores a los que debía atender y varios de los cuales se convertirían en campeones mundiales.
El primero de ellos fue Rigoberto Riasco, quien el 3 de abril de 1976 se convirtió en el primer boxeador del mundo en ganar el título de la nueva categoría creada por el CMB, la supergallo (122 libras), venciendo al africano nacionalizado japonés Waringe Nakayama.

Como concertador, manejador y apoderado, Luis Spada tiene el honor de haber conducido a 30 púgiles al trono mundial, entre ellos al más grande de todos: Roberto Durán, Hilario Zapata con el récord de más peleas de título realizadas (24 en total), Víctor Córdoba, Carlos “Púas” Murillo; así como a los nicaragüenses Edye Gazzo y Rosendo “El Búfalo” Alvarez.
El experimentado concertador prefirió no hablar de algunos temas como la fortuna de Durán. Con énfasis nos recalcó:
“Durán una vez me calló la boca cuando le reproché que gastaba mucho en lujos, hoteles, bebida y comida con los manzanillos; él me dijo que esos eran sus amigos”.
Dice el señor Luis Spada que aprendió que hay cosas en las que como apoderado una persona no puede meterse: “Uno no puede obligarles a cómo cuidar su dinero. Ellos cumplen con dar su porcentaje al apoderado y al entrenador. Son los que entrenan duro, reciben y dan los golpes ¿Qué más se les puede pedir?” concluyó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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