Viento helado, dos grados centígrados, agua y nieve por las noches: es el clima que parece reflejar el estado de ánimo en Mendoza, donde no prende la emoción por la segunda semifinal de la Copa América que jugarán hoy Paraguay y Venezuela en el Estadio Malvinas Argentinas.
Con Chile, que en las últimas semanas fue casi dueño de casa, y Brasil, el invitado esperado, fuera del torneo, esta ciudad que hasta el pasado domingo era bullicio y colorido, alentado por la Marea roja chilena, volvió a la rutina y sus habitantes se mantienen alejados del trascendental partido de hoy.
Se une a eso el clima, que influyó en la actitud de las selecciones semifinalistas, con un Paraguay decidido a permanecer lo máximo posible en Buenos Aires y Venezuela, concentrado en la preparación del encuentro y sin atender a la prensa.