Deportes

El colonense que decidió atar su vida a cuatro cuerdas

Colón sigue siendo una provincia prolífica en talentos, allí no hay distingos. Igual destacan deportistas, profesionales y músicos. Joshue Ashby ha optado por la música y el violín y, de seguir el camino trazado pronto su nombre figurará entre las luminarias de la Costa Atlántica.


No siempre la presión de grupo es mala. Y menos si ese grupo lo integran personas que nos quieren. Joshue Ashby, otro colonense brillante, es el producto positivo de un grupo de personas que vieron en él una posibilidad de cambio y éxito.

Como muchos jóvenes de su provincia, él era presa potencial de las tentaciones de la calle y barrio, pero la ayuda llegó a tiempo, la aprovechó y ahora comienza a ver los frutos y, sobre todo, a transmitir esa pasión por la música a la niñez.

 

Antecedentes.
Joshue, quien tiene 23 años, relata que su arribo a la música se produjo por la recomendación de Victorina Dejar, una amiga de su madre.

"Ella hizo esa recomendación pensando que la música era una alternativa o un medio para poder mejorar mi conducta y así no caer en los vicios y adicciones del barrio en el que crecía", recuerda este joven que, al igual de Jahasiel Arrocha, actualmente disfruta de una beca en un centro de estudios musicales en Estados Unidos, gracias a la oportuna gestión de la Fundación Danilo Pérez y al "Panama Jazz Festival".

Pero no todo fue un mar de leche al principio, debido a que Joshue tenía otros planes y quizás hasta otros intereses.

 

"Esto comenzó en una pequeña orquesta de cámara dirigida por el profesor Felipe Hudson, que en paz descanse, quien fue mi primer profesor de violín", cuenta y revela que "al principio no sabía si me gustaba; hacía lo imposible para no asistir a las prácticas. En una ocasión hasta rayé el carro de mi profesor para que me expulsara, pero mientras más hacía estas cosas, más las personas (profesores y padres) me presionaban para que yo siguiera, porque ellos veían que yo tenia algo dentro de mí que necesitaba ser desarrollado", reconoce.

Finalmente, la presión y el estímulo tuvieron efectos positivos y Joshue Ashby terminó aceptando la recomendación de sus padres, amigos y profesores.

Y, como al paso de la corriente se van aclarando las aguas, Joshue comenzó a enamorarse de la música y a conocer otras personas que le servirían como maestros e inspiración, como lo fue el caso de la profesora y violinista Elena Mitras, quien le hizo una invitación al campamento de verano de la Asociación Nacional de Conciertos, permitiéndole experimentar un roce de alto vuelo que terminó de convencerlo de que estaba en el camino correcto.

 

"Este campamento fue el que realmente me hizo abrir los ojos, porque conviví con muchos músicos de otros países. En este campamento conocí a las personas que fueron mis profesores y consejeros por años como Graciela Núñez y Alida Linton, ambas violinistas de la Orquesta Sinfónica Nacional", reveló el ahora violinista nacido en la siempre prolífica Costa Atlántica panameña.

"Conocí a muchos jóvenes músicos de otros países, que realmente me inspiraron a seguir. Más tarde fui contratado para trabajar en la Orquesta Sinfónica Nacional, donde trabajé por 2 años", sostiene.

Paso académico.
Como se mencionó antes, Joshue Ashby también es un rédito positivo del "Panama Jazz Festival", que se realizó esta semana por sexta vez en nuestro medio.

 

"La beca del Panama Jazz Festival fue una de las últimas y más enriquecedoras oportunidades que me ha ofrecido Dios. Estoy supercontento porque he comenzado otra etapa de mi vida profesional, ya que actualmente estoy viviendo en carne propia el hacer música con los profesionales más importantes del mundo. Es una experiencia maravillosa", manifiesta con una emoción que raya en lo indescriptible.

Sobre su experiencia como becario cuenta que no ha sido nada fácil, debido a que es un cambio radical, algo totalmente desconocido.

"Ahora me estoy dando cuenta de lo mucho que necesito aprender. El maestro Danilo Pérez, junto a Patricia Zárate, son como mis padres en Boston y están pendientes en todo lo que necesite", refiere y aclara que "todo es mucho más intenso que en Panamá. Es un reto grande para mí, pero con la ayuda de Dios saldré adelante".

Recientemente, Joshue terminó su primer semestre y el próximo martes 20 de enero de estará de regreso a Boston para comenzar el segundo semestre.

Joshue ahora mira hacia atrás y reconoce que sus padres no se equivocaron al ponerlo en las sendas de las cuerdas del violín, que hoy lleva a cuestas como un aliado inseparable.

"Como lo indiqué al principio, mis padres prácticamente me obligaron; esto no quiere decir que no fui libre al escoger mi carrera. Además, creo que es importante estudiar lo que realmente te gusta. No soy aficionado de la fama ni del dinero, hago lo que amo hacer, la música", asegura.

Reveló que para el futuro le gustaría enseñar y ayudar a las personas más necesitadas, así como lo han hecho con él. "Empezaría por mi provincia, Colón; me siento comprometido con la juventud de Panamá".

Esta semana se pudo ver a Joshue dando los primeros pasos en la dirección de transmitir algo de sus conocimientos y en el marco de "Panama Jazz Festival" dictó charlas, mostró sus habilidades a un grupo de infantes y compartió con ellos algo de su experiencia.

"Jóvenes de mi querido Panamá, los exhorto a que valoren su juventud y no se dejen vencer ni influenciar por los vicios y obstáculos que se le presentan en el trayecto de su carrera profesional. No hay nada imposible para Dios. Pongan sus deseos y sus metas en manos de Él, y verán que saldrán triunfadores", aconseja.


fecha edicion
old id
322928
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América