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El color


Comentábamos el pasado domingo un peculiar artículo del diario Times (y no revista como mal dije y bien me corrige el buen amigo Paco Moreno Mejías) titulado “The world's strangest laws”, disponible en http://business.timesonline.co.uk.

Al respecto, decíamos que por más extrañas que parezcan estas normas, no lo son si las consideramos en la red de las palabras, cuya semántica suele ser sometida a estirones según la intención de los hablantes, o bien si las consideramos entre las rarezas que a veces nos rodean.

Por ejemplo, en el puesto 6 de la lista, se nos dice que en York es legal asesinar a un escocés dentro de los antiguos muros de la ciudad, siempre y cuando él esté portando arco y flechas. ¿Novedad? Acá a los de arco y flecha se les llama indios, y bien sabemos cuán letales resultan su aislamiento, su destierro y las condiciones en que subsisten.

 

Y hablando de rarezas, sostiene la extraña ley número 4 que, en el estado de Vermont, las mujeres deben obtener permiso escrito de sus maridos para usar dentadura postiza. En Panamá no fue sino hasta el año pasado cuando decenas de mujeres, gracias a una acción gubernamental que las dotó de esta prótesis, se les permitió recobrar la autoestima y volver a sonreír; a lo mejor no obtuvieron el permiso previo de sus consortes, o no lo pidieron.

En el segundo puesto se dice que en Bahréin, en el Medio Oriente, un médico sólo puede examinar legalmente los genitales de una mujer si lo hace empleando un espejo, porque si los mira directamente rompe una estricta prohibición. ¿Se sorprende? Seguro que no, porque hemos escuchado las quejas de quienes asisten a la Caja de Seguro Social y han encontrado doctores que, sin mirarlos siquiera, diagnosticaron su padecimiento y les prescribieron algún medicamento (por lo general acetaminofén como placebo). ¡Ojalá esos malos galenos hubieran usado al menos el espejito!

Y con todo esto de la violencia que se entroniza en el país, ¿para qué asombrarnos de que en Kentucky sea ilegal portar armas ocultas sólo si tienen más de seis pies de largo, si aquí, con la cantidad de armas ilegales que portan ciudadanos de dudosa reputación, es obvio que también se aplica esa costumbre?

 

En la posición nueve hallamos una ley de Florida, que prohíbe a mujeres solteras lanzarse en paracaídas los domingos, so pena de cárcel. ¡Vamos! Cualquier día de los nuestros, en particular los fines de semana, es común practicar el “paracaidismo” en fiestas y agasajos, sin importar el estado civil del o de la “paracaidista”. ¿Qué no está bien visto? Pues sí, pero igual se practica.

En la posición 20, la revista dice que, en Alabama, es ilegal que un conductor maneje vendado. Adoptemos esa ley, por más extraña que parezca, porque son muchos los que cometen esa infracción (o conducen hablando por celular, maquillándose, amándose o peleándose, que es lo mismo). Así que, de rara, nada.

La número 23 del recuento es “chicha de piña” entre nosotros: “Es un acto de traición colocar un sello postal que presente la imagen del monarca británico cabeza abajo”. ¡Bah! En noviembre y en cualquier otro mes, la bandera nacional (equivalente a la majestad de la Patria) se iza o se coloca al revés, sin estrellas, descolorida o rota. Bienvenida esa ley, si no la quieren por allá.

 

Ah, y que agreguen otra: que sea prohibido finalizar una columna como la de hoy, sin desearle un feliz Día de las Madres a todas esas bellas damas que leen este espacio y que han recibido el don bendito de la maternidad, la mía entre ellas.

Que la palabra te acompañe.


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500042
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América