Perfil
- Nombre: Pedro Crenes Castro. Panamá 1971.
- Actividades: Escritor, columnista, crítico y gestor cultural.
- Publicaciones: El boxeador catequista. Microndo.
- Premios: Finalista del Premio de Novela Corta de Foro/taller Sagitario Ediciones (2013) con Amor móvil”.
- Otros: Tiene al menos dos novelas inéditas, dirigir su propio blogo Senderos retorcidos y es columnista de Día D.
Amor sin techo
- Trae la guitarra que yo pongo la voz. Cuando salgamos del Metro nos compramos un brink de vino, tinto, como te gusta. Terminaremos la noche donde quieras, en tu cartón o en el mío.
Extraños
- _¡Bésame, tonto!_ me dijo ella con labios lascivos y salí corriendo como loco del museo. No suelo besarme con cuadros extraños.
Pedro Crenes Castro vino, se fue y dejó una estela a su paso. Por un lado, sembró en la bibliografía nacional su nuevo libro de microrrelatos titulado Microndo y, por el otro, echó las raíces para que, próximamente, aquellos escritores panameños que tengan las “ganas de estar” lleguen con sus obras a la capital española.
Crenes Castro (Panamá-1972) regresó al país por segunda vez en los últimos 12 meses procedente de Madrid (donde reside) para presentar “Microndo” un libro que intriga e impresiona desde el título mismo.

Y, como se resume en la contraportada, se trata de un libro que “habla de ti, de mí, de la humanidad entera...”.
Escribir este tipo de texto es un riesgo que Pedro Crenes decidió aceptar, aunque “uno está más desnudo ante un microrrelato de seis palabras que ante una novela de trescientas palabras”, dice. Pero “Microndo” ha tenido buena crítica, a pesar de que su autor sostiene que lo suyo es la novela y que se ha visto en los caminos del cuento y el microrrelato porque estos parecen perseguirlo.
Pero Pedro Crenes no solo cargó con un libro en la maleta, también vino con la idea de traer Madrid a Panamá o de llevar Panamá a Madrid para que los artistas criollos sean partícipes de “Escritores a escena”. ¿De qué se trata esto último? ¿Qué beneficios implica?, ¿Qué hay que hacer para llegar ahí?
Las respuestas están a continuación, aunque antes nos habló sobre la versatilidad de “Microndo” para alcanzar la luz o las tinieblas, y volver a resurgir hacia el infinito que late en la gota de una nube.
Microndo se presentó en Panamá al igual que El boxeador catequista.
¿Qué matices pueden descubrirse entre una y otra presentación?
Creo que el cambio de escenario ha sido un acierto. Hay muchos lectores que al ser citados a un centro como la Universidad o una librería se sienten incómodos. Hacerlo en el New York Bagle Café relajó el ambiente y facilitó la participación de los lectores.
Microndo es en esencia microrrelatos.
¿Eso lo hace menos profundo que El boxeador catequista?
“Microndo” es puro microrrelato. La profundidad de un texto literario no se debe medir en el número de páginas o palabras del mismo. En nuestra literatura tenemos excelentes obras breves como “El desván”, por ejemplo, que tienen una medida exacta. Entre “El boxeador catequista” y “Microndo”, la diferencia es de género. Creo que la exploración de un microrrelato entraña más riesgos que la exploración de una novela o cuento. Uno está más desnudo ante un microrrelato de seis palabras que ante una novela de trescientas palabras.
Las historias evidencian una extraordinaria técnica, ¿qué tan alto fue el grado de dificultad para pulir, escoger los relatos y acabar el libro?
Hay en “Microndo” ficciones de más de diez años. Aquí la labor de mi editor José Luis Torres Vitolas fue fundamental tanto en el hecho de la corrección de algunos textos hasta la elección de los mismos. Muchos se quedaron fuera por no ser estrictamente microrrelatos. El conjunto final resultó tener en sí mismo un correcto equilibrio y así “Microndo” es un lugar estable dentro de la gravedad.
Muchos de los relatos del libro cambian o ironizan sobre historias de la literatura clásica.
¿Ha sido esto a propósito?
Aquí se mezclan la complicidad del lector con la maldad del escritor. La idea es siempre llevar al lector a un punto en el que pueda ver lo que conoce desde otra perspectiva. Eso pasa por ejemplo con “La Odisea”, “Génesis” o “Marco”, todos ellos lecturas que todos hemos hecho o conocemos las historias. Visitarlas desde otro punto de vista ofrece al lector la posibilidad de releerse de otra manera.
“Microndo” parece un trampolín que saca al periodista que hay en usted, porque muchas de las historias se refieren al periodismo, al periódico.
¿A qué podemos atribuir ese fenómeno?
Creo que tiene que ver con que en mi casa, de niño, se leía el periódico siempre. Y antes, me decía mi abuelita Chela que también en su casa, con la modestia de aquella época, todos querían estar informados. Los noticieros eran obligados en mi casa. Recuerdo “Noti 9” Con Moyo Icaza, por ejemplo, o al “Fat” Fernández y a “Nan” Botello en los deportes. La radio, también en mi casa de chico, influyó mucho en este acercamiento al periodismo. La radio se quedaba puesta toda la noche y me despertaba escuchando noticias o propagandas. Todavía recuerdo muchas. Y de allí, de esa memoria, esta el acercamiento al periodismo microscópico.
Y además de la presentación formal, ¿qué otras gestiones pudo hacer en Panamá para promover “Microndo”?
Mi querido amigo, el director de cine Frank Spano, aparte de presentar de manera brillante el libro, me consiguió la posibilidad de participar en un programa de radio “La Movida Panamá” con Daniella Orta y Karen Ábrego. Una interesante charla sobre “Microndo” y la microficción y la búsqueda de los sueños. Una lástima no haber podido participar en más programas y charlas, hay pocos sitios para la literatura en radio o televisión.
¿Hasta dónde espera que llegue “Microndo” ahora que tomó vuelo?
Hasta el corazón del lector. Claro que uno quiere que sus obras se difundan ampliamente, pero ir recibiendo las experiencias de los lectores al enfrentarse a un libro como este, es un aliciente muy estimulante. Conversar, por ejemplo, de un microrrelato como “Reinicio” con un maravilloso grupo de mujeres en Madrid o conversar sobre “Marco” en Panamá con una de mis primas, es ir recibiendo ya un premio.
¿Hay posibilidad de que en algún momento someta una obra suya a algún concurso literario internacional o local, como el Ricardo Miró, por ejemplo?
Te sale el periodista de investigación que te habita. Ya lo estoy haciendo. No en el Miró, ya habrá tiempo para ello. Además, no se puede decir. Pero algún día espero ver mi nombre vinculado al Premio Nacional, será muy estimulante aunque lo que importa es escribir y escribir.
¿Algún plan para salir del cuento y entrar por las anchuras de la novela, que es un género poco cultivado en Panamá?
Lo he dicho en otra ocasión: mi corazón es de novelista. El cuento me persigue, pero mi aliento es el de novelista. Mi obra “Amor móvil” quedó finalista del Premio de Novela Corta que mi editorial panameña Foro/taller Sagitario Ediciones convocó el pasado año. Que Allen Patiño te supere es un estímulo para seguir trabajando. Otras novelas mías han quedado muy cerca de ganar, pero no ha podido ser. Espero que pronto llegue el día de ver publicadas mis novelas.
Entiendo que mantiene en ciernes qué proyecto para llevar a autores panameños y sus obras para promocionarlos y sean conocidos.
Sí, se trata de una plataforma que hemos fundado varios escritores en Madrid. Se llama “Escritores a Escena”. El proyecto pretende vincular a lectores y escritores más allá del libro. Creemos que el escritor, hoy más que nunca debe ser protagonista de la actualidad, debe tomarse la escena y ser actor y no solo espectador. Para ello contamos con dos teatros en Madrid, El Montacargas y La Victoria, donde poder presentar escritores, plantear debates y ciclos de conferencias. Y, por supuesto, si estoy allí, también está Panamá y su literatura, que por cierto, mucha gente quiere conocer.
¿Escritores a escena sería un espacio solo para escritores? ¿De qué estamos hablando exactamente?
No, queremos que, desde la literatura, “Escritores a Escena” sea una plataforma de encuentro de los autores con la cultura en general. Tenemos una sección de música, cine, gastronomía y otras muchas de tal manera que el escritor se cruce con sus lectores hablando de cocina o de cine. Es un espacio amplio que esperamos dé mucho que hablar. Este viernes tuvimos el privilegio de entrevistar a Edgar Allan Poe. Solo nosotros lo podíamos hacer posible.
¿Considera que en Panamá realmente hay libros que merezcan cruzar el charco?
Muchos, y cuanto antes mejor. No podemos quedarnos atrás en un mercado tan importante como Madrid. Necesitamos editores y sellos editoriales grandes que quieran llevarnos allá con las garantías de una buena difusión y promoción. No es solo publicar en Madrid, es estar presentes como literatura en Madrid.
¿Qué hace falta para concretar esta idea y para cuándo pudiera verse a Panamá presente en Escritores a escena?
Primero, ganas de estar. Luego un buen patrocinio. Y lo más importante, obras que vayan más allá de nuestras fronteras. Es hora de levantar la vista y explorar estéticamente otras voces, otros rumbos, y eso se está haciendo. Sueño con una semana de escritores a “Escena en Panamá”. Sería una de esas cosas que dejarían su huella en nuestro país.
|1410670800|importacion 13|Joan Miró, de la realidad al sueño |Día D|Antonio Sánchez (Viena, EFE)|http://www.panamaamerica.com.pa/sites/default/files/feeds/img/091414-DIAD-26-27-1-05.jpg| Woman and bird de la exposición Miró. Desde la tierra al cielo.| Arte y cultura|La exposición pone bajo el mismo techo unas 100 piezas que recorren todos los periodos creativos del artista. |
El sueño, lo inconsciente, la imaginación. La realidad, el paisaje, lo vivo. Entre esos dos universos conectados se mueve la pintura del catalán Joan Miró, tal y como se expone desde hoy en el museo Albertina de Viena.
Desde la tierra al cielo es el título de la muestra que resume el arte de Miró (1893-1983) y su capacidad de representar su mundo onírico en el lienzo sin desconectarse de la realidad.
La exposición pone bajo el mismo techo unas 100 piezas que recorren todos sus periodos creativos, prestadas por una veintena de museos y num erosas colecciones privadas.
Esta es la retrospectiva de Miró. Con letras mayúsculas, explicó durante la presentación a la prensa Joan Punyet Miró, nieto del artista.
Son obras de un altísimo valor económico, y la gente las tiene muy bien guardadas en sus museos, en sus colecciones particulares. Pero para el Albertina se ha hecho el esfuerzo de dos años y medio de investigación y de búsqueda y de contactar con gente, para que esta sea la gran retrospectiva de Joan Miró, sin ninguna duda, declaró Punyet a Efe.
La exposición se organiza cronológicamente desde los primeros trabajos aún figurativos, que muestran paisajes rurales y urbanos de su cataluña natal.
Entre estas piezas destaca La masía, terminada en 1922 tras sus primeros viajes a París y en la que la representación de la realidad ya es un punto de partida hacia mundos oníricos.
El contacto en la capital francesa con los poetas surrealistas es el inicio de su ruptura con la representación realista de la realidad.
El surrealismo le permitió sacar el sueño de su psique y ponerlo sobre un lienzo, describió Punyet.
Miró fue considerado como el pintor más surrealista de todos los tiempos, porque, con una gran libertad, era capaz de plasmar en sus telas todas las sensaciones y la emociones que provenían de su psique, añadió.
Los cuadros, esculturas y vasijas que conforman la muestra se presentan al visitante sobre un fondo completamente blanco que resalta el carácter onírico y místico, al tiempo que ingenuo y sencillo, de Miró.
Entre las obras que pueden contemplarse en el Albertina hasta el próximo 11 de enero, se cuentan varias piezas clave en la evolución artística de Miró, como Cabeza de campesino catalán, Personaje, Mujer en rebelión y varias muestras de sus famosas composiciones de mujeres, pájaros y estrellas.