No se sonrojen. No vamos a hablar de pornografía aquí, sino de una película que vio el Cuerpo de Comisarios el domingo por la tarde, la cual parece haber despertado un poco de morbo, aunque en esa misma fecha hubo escenas de características similares, o peores, pero ellos no se dieron por enterados.
Nos llamó la atención un reporte de los comisarios relacionado con el resultado de la cuarta carrera del domingo, evento que fue ganado por Una Cualquiera con el sorpresivo dividendo de $35.80 por boleto de dos dólares.
El Cuerpo de Comisarios —que ahora tiene como nuevos miembros al exjinete Marcel Zúñiga y el experimentado dueño y entrenador Carlos Boza—, llamó al jinete Jilver Chamafi para indagarlo sobre la presentación del ejemplar Sasha Grey. Según el informe, el jinete manifestó “que él venía montando a su ejemplar y que el mismo no le respondió”; además, “se llamó en varias ocasiones al preparador Florencio Cueto para escuchar su versión acerca del rendimiento de Sasha Grey, y el mismo no respondió el llamado”.
Por su parte, Sasha Grey no presentó alteración anátomo-físico-funcional, tras un examen que le fue practicado por el veterinario de turno. Basados en estos elementos, los comisarios suspendieron a esa potranca por seis reuniones “por mala presentación”.
A primera vista, y tomando en consideración que Sasha Grey era la favorita de la carrera, debemos considerar como oportuna la disposición que tuvieron los jueces en tratar de indagar sobre el porqué no figuró en los tramos decisivos del evento, como esperaba la mayoría.
Sin embargo, la calificación de “mala presentación” debe ajustarse a una explicación más detallada, siendo el recorrido de la prueba el principal elemento que debe ser considerado.
Si bien es cierto que Sasha Grey aflojó al final, también es muy evidente que peleó la carrera desde la partida hasta que el grupo se aproximó a la recta final, en donde se le acabó el gas. Además, siete días antes había competido en una carrera sobre la distancia de aliento, que no es su especialidad, por lo que seguramente resintió el rigor y las exigencias a las que fue sometida y que no está acostumbrada.
Que no se interprete que estamos censurando la iniciativa de los comisarios y su decisión de saber qué suerte corrió el dinero de la gente que hizo favorita a esta yegua.
Más bien estamos abogando porque se complete la investigación antes de tomar una decisión extrema. Si hizo falta la versión del entrenador y el jinete sostiene -tal como se ve en el desarrollo de la carrera- que su cabalgadura no respondió a la hora buena, entonces, hay que guardar prudencia o aplicar la misma receta en casos como los de San Se Acabó que ese mismo día no se enteró de que hubo carrera, o de Musculito y Niño Pródigo que el día anterior llegaron en la noche callada e hicieron mucho menos que Sasha Grey, y nadie dijo nada.
Cuando se aprecian situaciones como estas, uno se pregunta si realmente el problema es reglamentario o tiene más que ver con el juicio de quienes tienen que poseer la capacidad para apreciar la inmensidad del bosque en lugar de concentrarse solo en un árbol.
Estoy convencido de que hay que hincarle el diente a toda la reglamentación hípica, pero también estoy convencido de que nada que esté bien hecho sobre el papel surtirá los efectos deseados si quienes están llamados a ponerlo en práctica no tienen un espectro más amplio sobre lo que está en juego.
Allí tienen un reto, señores comisarios, espero que no nos defrauden.