Los enemigos ocultos y silenciosos son peores que los abiertos y declarados. Este era el pensamiento del filósofo romano Marco Tulio Cicerón, cinco décadas antes del inicio de la Era Cristiana.
El H1N1 es el nuevo enemigo silencioso que irrumpió y que tiene en este momento al mundo de cabeza.
Ninguno de los aspectos que componen la gran sociedad mundial se salva de los impactos de este virus, que en gran medida sigue siendo una incógnita.
El deporte, como componente de nuestras sociedades, no escapa al virus que antes era achacado a los porcinos, pero que hoy muchos hablan que es netamente humano.
Las cifras globales hablan de 10 mil contagios y más de 80 muertos, en todo el mundo, teniendo como países más afectados a México y Estados Unidos.
“La expansión de la enfermedad a unos 40 países llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar a fines de abril que una pandemia era inminente. Su nivel de alerta de pandemia ahora es de nivel 5, en una escala de seis niveles”, indicó la agencia de noticias Reuters en uno de sus últimos informes sobre la enfermedad.
Los más de 60 casos confirmados en Panamá, ponen a nuestra nación en la lista de las 10 con más casos de esta influenza en el mundo.
El deporte panameño ya es testigo de cómo puede ser afectado.
El séptimo partido de la final del béisbol mayor entre Los Santos y Metro fue jugado a puerta cerrada. Alrededor de 30 mil balboas en taquilla pudo dejar de percibir la Federación Panameña de Béisbol (FEDEBEIS) al jugar este partido sin público.
Otro espectáculo de entretenimiento deportivo fue aplazado, el “Monster Jam”, programado para el pasado 16 y 17 de mayo, pero los organizadores decidieron aceptar la recomendación del Ministerio de Salud y pospusieron el evento.
Según los organizadores, “Monster Jam” se efectuará el 6 y 7 de junio, en el Estadio Nacional Rod Carew. Este evento conlleva muchos gastos, y tomemos como ejemplo sus costos de seguro, los cuales están por los 500 mil balboas.
Al momento de las medidas tomadas con estos eventos, los casos eran menos, por lo cual la nube de duda continúa para los futuros espectáculos deportivos.
México, Costa Rica y Nicaragua son los más cercanos ejemplos de cómo se afecta el deporte, en especial con medidas de jugar sin público… sin esa gran esencia.
La liga de fútbol profesional de México ha sufrido pérdidas económicas debido a estas restricciones.
Sin embargo, no hay voces en contra de estas medidas, porque la salud de la población está por encima de cualquier evento deportivo.
El H1N1 no tiene vacuna todavía y todo indica, que como virus, seguirá su avance. Expertos creen que llegará al millón de infectados en el mundo.
El deporte y otras actividades sociales seguirán sufriendo hasta que se logre controlar a este enemigo oculto, que invade de temor los estadios del mundo.