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El diez ya respira tranquilo

Argentina, que entró cuarto y justo en el límite de los clasificados, vuelve a otro mundial. La última vez que la albiceleste se había quedado fuera para México 1970.


Argentina aprovechó ayer su única clara oportunidad de gol en el derbi del Río de La Plata para imponerse en Montevideo por 0-1 y sellar así su clasificación directa al Mundial de Sudáfrica como cuarto de las eliminatorias sudamericanas, en tanto que Uruguay debió conformarse con el pase a una repesca.

En un partido nervioso, ríspido, de cortados trámites y sin emociones en las porterías, los dirigidos por Diego Maradona capitalizaron el evidente desgaste físico de los uruguayos, que el sábado anterior debieron emplearse a fondo para sustraer una meritoria victoria de la altitud de Quito.

 

Pero Argentina también destacó por su orden táctico, quizá lo mejor en ese orden expuesto desde que asumió Diego Armando, que hasta ayer no había podido ganar con la albiceleste fuera de casa.

Los argumentos defensivos tuvieron incluso reflejo en la denominación del autor del gol, el centrocampista de marca Mario Bolatti, del Huracán, a los 85 minutos.

 

Argentina quedó con 28 puntos en el cuarto puesto de la clasificación, y Uruguay estacionado con 24, lejos de la amenaza de Ecuador que a la misma hora cayó en Santiago por 1-0 y quedó con 23.

El partido comenzó con una fuerte presión local que pareció sorprender y desconcertar a la zaga visitante.

 

Antes de los cinco minutos, Uruguay dispuso de dos ocasiones. La primera a través de Luis Suárez, quien penetró hasta el fondo del área chica y por poco llegó tarde al último pase, y luego con un rápido contraataque que Jorge Rodríguez no supo culminar sólo ante el guardameta argentino.

Los uruguayos continuaron generando ocasiones a partir de lanzamientos con balón parado, sin que los argentinos aparecieran.

 

Messi recién tocó el balón a los 16 minutos y enlazaron más de cuatro pases seguidos sin perder la pelota.

Con más emotividad que eficiencia, los celestes siguieron dominando y asustando a Argentina, incapaz de armarse y de ofrecer un juego acorde con su categoría.

A base de faltas, bien ejecutadas por Juan Sebastián Verón, Argentina ajustó sus líneas y tomó el control a la media hora de juego, aprovechando un repliegue del feroz juego de los uruguayos, que sin pelota aparecieron más vulnerables.

En la reanudación, Uruguay fue el primero en atacar con peligro, primero con un saque de falta y luego con un remate lejano de Diego Forlán.

Y al igual que en la primera mitad, los lanzamientos de Verón fueron la opción más peligrosa de los albicelestes, que ayer jugaron de azul oscuro.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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