El colombiano Deportivo Independiente Medellín (DIM) sustrajo ayer un valioso empate 2-2 del Estadio Olímpico de la ciudad brasileña de Porto Alegre a un Gremio que debió apelar a la fuerza para evitar una derrota en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores. El DIM, con un juego alegre, refinado, ofensivo y seguro, pudo hacer trizas ayer un invicto de choques internacionales en la Libertadores de 20 partidos desde 1997.
Mauricio Molina (m.2) y David Montoya (m.18) adelantaron en dos ocasiones al conjunto colombiano, pero Gilberto (m.16) y Rodrigo Fabri (m.31) equilibraron la balanza en un partido de muchas fricciones, pocas tarjetas e intensa lluvia.
El portero Danrlei, que en los dos goles colombianos lució mal posicionado, salvó en el último minuto un cabezazo que iba camino al gol. Temprano, el DIM dio claras muestras de que no había venido a Porto Alegre a refugiarse alrededor de los tres palos de David González.
A los dos minutos Mauricio "Mao" Molina, que hasta última hora había amenazado con su ausencia del partido por lesión en un dedo, recibió de Jorge Serna un pase impecable desde la izquierda, dos metros antes del área, y con un toque sutil de zurda bañó a Danrlei para anidar el balón en el ángulo derecho y establecer el 1-0. Los 51.000 aficionados congregados en el Estadio Olímpico quedaron mudos y el Gremio debió apelar al filo del reglamento, con la vista gorda del árbitro uruguayo Ubaldo Aquino, para frenar las siguientes jugadas ofensivas del onceno de Víctor Luna.
El equipo "rojo de la Montaña" medellinense se apoderó del terreno con una línea defensiva de tres hombres, cinco jugadores en la mitad con mucha vocación de marca pero gran ductilidad en la conducción del balón y una armónica pareja ofensiva formada por Montoya y Molina. En el fondo, Luis Amaranto Perea, el panameño Felipe Baloy y Roberto Cortés establecieron un eje sólido sobre el que se sostuvo la defensa del "Poderoso", como llaman sus hinchas al DIM.