Este es un tema que quiéranlo o no, tiene presencia en el ámbito deportivo, cualquiera que sea la disciplina, y a todos los niveles de competencia. Este ya dejó de ser un tabú y paso a ser una triste pero latente realidad.
Para no ir tan lejos remontémonos al pasado 23 de abril, cuando a solo una semana de realizarse en Francia el abierto de golf de ese País, todos los inscritos recibieron una comunicación en la que se les recordaba, que en tierras francesas rige una norma de antidopaje y que como tal, seguramente tendrían que someterse a los controles debidos.
El día antes de la iniciación del referido torneo, las bajas sumaban 40, con Colin Montgomerie a la cabeza, no obstante haber sido el ganador del año inmediatamente anterior.
En efecto, poco después del escándalo con el equipo Festina, en el Tour de Francia, el Parlamento aprobó una ley antidopaje en la que se autorizaba los controles propios, regulados por el Ente establecido para tal fin, a todo deportista Nacional o Extranjero que participe en competencia sea de índole local o de carácter Internacional.
Por supuesto que a partir de entonces el efecto se ha sentido en varias disciplinas, pasando por el Rolan Garros, eventos Nacionales y Mundiales, incluso la misma candidatura para la realización en Paris de los próximos Juegos Olímpicos del 2.008.
El Golf, no puede estar ajeno al debate, así, nos neguemos a ser parte del problema.. Los controles antidopaje en mi humilde opinión, deben imperar en cuanta competencia de carácter Internacional se dé.
Tampoco llegar a ser sicosomáticos, ni más papistas que el Papa y pretender llevar el control a eventos de orden interno o de tipo invitacional. No olvidemos, que el australiano Craig Parry, hace poco declaro que conocía a tres Campeones del Majors, quienes habían ganado y estaban usando Betabloqueantes.
Pero es que este tema, lo que tiene de largo, de ancho y de fondo, lo tiene de complejo; pues dentro de la larga lista de productos que aplican como prohibidas, se encuentran desde las más complejas hasta las más simples; falta ver en donde se clasifican los Betabloqueantes que mandan los médicos para ayudar a bajar la presión sanguínea ( hipertensión ), reducir el ritmo cardíaco y calmar los nervios; a simple vista se puede uno preguntar y donde esta el problema ?, no sé, lo dejo mejor para que sea materia de análisis de cada uno de los lectores; pero no creen Ustedes que quienes toman este tipo de medicinas, ya cuentan con una clara ventajita, a la hora de darle a la bola con el putter sobre todo cuando de están jugando los últimos hoyos de un importante torneo?; cosa muy distinta son los esteroides anabolizantes, que tienen una mayor utilidad en deportes que requieren de la fuerza física, de potencia o de velocidad.
Como les decía, en Francia se esta trabajando es este sentido, en España ya se están dando los primeros pinitos al ser exigencia del Consejo Superior del Deporte la práctica de estos exámenes. Para la ( PGA ), el tema no es tan importante según lo deja sentir Tom Finchen, quien dice que el Golf es un deporte limpio, donde no hay dopaje -, agrega categóricamente.
Otra voz en contra del control antidopaje en el Golf es la del Sr. Wayne Grady, Presidente del PGA Tour Australiano y Asia, quien afirma que las cápsulas nunca podrían mejorar o influir directamente en los resultados de un jugador. Concepto distinto tienen quienes están al frente de la Royal & Ancient, entidad esta, que desde que el Comité Olímpico Internacional ( COI ) aceptó el Golf con status olímpico, esa sujeto a la comprobación de dopaje; el mismo secretario de la (R& A) Sr. Peter Dawson, declaró que se está estudiando la situación y las sustancias que en su momento aplicarían al deporte del Golf.
Si el Golf se suscribe como lo debe ser, a la misma fórmula que se usa para otros deportes, debe es ante todo no desconocer la importancia del control y trabajar mejor con sentido común en el estudio de las sustancias que aplicarían a este deporte para que no se generen ventajas competitivas y estas solo sean producto del trabajo, la destreza, las ganas y porque no, también de un poquito de suerte.