Él estaba en la práctica, pero su cabeza seguía en Colón, al lado de su hijo.
“Ayer me tuve que regresar corriendo a verlo. Lloré toda la noche, al verlo que lo estaban entubando”.
Todo el dolor de un padre se refleja en el rostro de Nelson Barahona.
Toda la gloria ganada la semana pasada en el amistoso ante Argentina seguro hoy la cambiaría por devolverle la salud a su hijo, quien desde hace una semana se encuentra en el Hospital Manuel Amador Guerrero convalenciente por una infección pulmonar.
“Te juro que pensé en hablar con el “profe” (Gary Stempel) para no ir a la gira, pero mi familia me convenció de no hacerlo, porque tengo que pensar en mi futuro”, sostuvo el jugador, con la preocupación a cuestas.
El volante del Huila manifestó que acudirá a la Federación de Fútbol, para que le ayuden a resolver este gran inconveniente que atraviesa.
“Hablaré con Rolo (Rolando González) para que me ayude. Quiero traer a mi hijo a Panamá. Allí siento que no me lo atienden bien, tengo que estar todo el día encima de esos doctores, para que lo vean”, insistió.