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El dulce canto de un ave triste

El filme está inmerso en el espíritu de pobreza de la provincia francesa de los años 20. Piaf, nacida como Edith Gassion, pasa su infancia en un burdel donde las prostitutas le dan el cariño que su madre, de quien heredó el instinto musical, y el padre, un contorsionista, de circo no pudieron darle por sus luchas personales de supervivencia en la pobreza.


La canción puede reflejar el amor y construir un espíritu tan fuerte que supere los tormentos de la vida. Quizás en estas ideas pueda ser sintetizada la trayectoria artística de Edith Piaf y que expresa en una versión muy coherente el realizador francés Olivier Dahan con el filme "La mome" (La vie en rose), un acercamiento impresionista a la vida de la cantante, considerada como mítica en la cultura francesa.

Esta cinta de casi dos horas y media recrea los principales hechos y peripecias de Piaf cuya vida no fue precisamente como el texto de una de sus canciones más conocidas "La vie en rose" (La vida en rosa) y que Dahan reconstruyó en un guión con la ayuda de Isabelle Sobelman, quien publicó antes una documentada biografía.

Marion Cotillard da vida al personaje, cuya historia en el filme se inicia con un malogrado concierto en el Waldof Astoria, Nueva York y culmina con su triunfal regreso ??"pero muy desmejorada físicamente- al escenario del teatro Olympia en París frente a los personajes de la farándula que se reúnen para escucharla y ante quienes canta "Non, je ne regrette rien" (No me arrepiento de nada), una especie de himno que sintetiza los sentimientos que moldearon su personalidad.

 

Lo que ofrece visual y auditivamente el realizador entre estos dos momentos cruciales del relato cinematográfico es el nacimiento ??"por así decirlo- del espíritu de este gorrión, como la llamó su primer empresario Louis Leplée (Gérard Depardieu); su infancia y la forma casi casual como entró a la vida artística hasta su acelerado envejecimiento que nos la muestra casi en la decrepitud.

El filme está inmerso en el espíritu de pobreza de la provincia francesa de los años 20. Piaf, nacida como Edith Gassion, pasa su infancia (interpretada por las niñas Pauline Burlet y Manon Chevalier) en un burdel donde las prostitutas le dan el cariño que su madre, de quien heredó el instinto musical, y el padre, un contorsionista de circo no pudieron darle por sus luchas personales de supervivencia en la pobreza.

Una juventud llena de desasosiego y miserias se interrumpe cuando Leplée la descubre en la calle y la prepara para que cante en un cabaret mediocre. De allí conoce a Louis Barrier (Pascal Gregory) y luego de un esforzado entrenamiento, aprende a cantar con la característica que la hicieron famosa y empieza una vida de rápido ascenso artístico, pero también la bohemia y los vicios que se le incrustan con síntomas enfermizos.

 

La versión del realizador Dahan es compleja porque el relato corre en doble sentido y con una estructura de media res; es decir desde la mitad de la historia avanza, pero reconstruye el pasado para que tengamos toda la información de esta biografía. Aún así, se deja por fuera casi toda la vida sentimental de Piaf y se centra el drama en su malogrado romance con el boxeador Marcel Cerdan (Jean-Pierre Martins).

Dahan, se ha hecho autor de películas con una base musical como Deja mort (1998), La petite poucet (2001), La vida prometida (2002), Los ríos púrpuras 2 (producida por Luc Besson en 2004) y ahora, luego de La mome, prepara en Estados Unidos Mi propia canción de amor, protagonizada por Sharon Stone y Forrest Whitaker.

El aspecto sobresaliente de este filme es la forma como Cotillard encarna a la cantante. Independientemente de los aspectos de la cinematografía como el meticuloso trabajo de maquillaje, la actriz, como poseída, refleja todos los altibajos de la vida bohemia de Piaf. Sobre su representación comentó "mi profesión se basa en transmitir las emociones de mis personajes. Y, cuanto más fuertes sean éstas, más placer siento".

 

Esta visión particular e íntima de Dahan ha cautivado a la crítica cinematográfica europea. De allí los premios en Inglaterra, Francia, Alemania y el ?"scar este año en Estados Unidos, entre otras distinciones. Quizás uno de los aciertos de la propuesta, es el énfasis en la construcción de la personalidad caótica del personaje, que permite a la audiencia comprender su ímpetu artístico plasmado en el gorjeo de su voz.

Sobre el particular, en la cinta se puede escuchar las canciones de Piaf en su propia voz, gracias a grabaciones actualizadas técnicamente; Cotillard solo articula, como en cine mudo? y su verdadera voz se escucha nada más en una canción al final.

Esta cinta, que fue rodada en París, Praga y Los Ángeles, recrea un mundo muy específico para dirigir la atención en el personaje y deja de lado, aspectos coyunturales que rodearon la vida de Piaf a través de las cinco décadas en que se desenvuelve este relato. La excelente fotografía del japonés Tetsuo Nagata permite ambientar la atmósfera de pobreza y bohemia, escenarios de esta historia.

 

No es fácil llevar adelante un relato y tratar de ser fiel a un sinnúmero de factores profundos para comprender las dinámicas existenciales de Piaf, su temperamento inquieto, conducta ordinaria y tosca; pero de una vulnerabilidad que su potente voz escondía mientras embrujaba a sus espectadores.

Este es el aspecto central del filme y la opción del realizador que buscó describir el vuelo de esta mariposa luminosa que desde la oscuridad de bastidores caminaba, renqueaba y al abrir las cortinas del proscenio, se transformaba en gorrión para invadir la sala y evocar que pese a todo, no se arrepentía de nada y que no obstante, las experiencias, aún la vida podía ser de color rosa.

Ojalá la cinta tenga una buena acogida en el público panameño tan inclinado hacia un cine superficial y lleno de efectismos.Las últimas cintas de calidad que se han estrenado localmente, han mantenido una breve presencia en las salas.


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379250
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América