En Panamá, parte de esos esfuerzos se manifestaron en 1962 con el surgimiento del Instituto Panameño de Arte, una entidad sin fines de lucro que en 1983, con fondos provenientes de la empresa privada, dio origen al Museo de Arte Contemporáneo.
¿Los entusiastas con visión de futuro? Bueno, entre ellos estuvieron Alberto Dutary, Trixi y Cococho Briceño, Aida de Hassett, Edna de Alba, Adolfo Arias y Graciela Eleta.
Coqui Calderón, artista reconocida y presidenta de la Junta Directiva del Museo, habló para Semblanzas sobre el tema, en una entrevista en la que estuvo presente también María Fábrega, Directora de Desarrollo de este centro de cultura.
La entrevista se produjo en la biblioteca del Museo, pequeña, selecta, con un ambiente solemne, imperturbable, en medio del cual Coqui evaluó para los lectores de El Panamá América los logros, las necesidades y las perspectivas de una institución que por la misión de cumple permite sentir una significativa expresión de solidaridad humana.
Precisamente el día de la entrevista estaba por concluir Foto Septiembre, una exposición de fotografías de Carlos Endara, Carlos Montúfar y la obra de Mario Lewis, una especie de inventario nacional, de huellas históricas, capturadas en imágenes . Incluye también la obra de la española Ana de Vicente, realizada con el objetivo de promover y establecer lo importante que es la fotografía.
Hacerle las preguntas a Coqui Calderón fue invitarla a un viaje de reflexión, de búsqueda en los recuerdos y de precisión sobre los orígenes de este centro, y como quien devela las mejores intenciones de los hombres nos dijo:
En los años 60 no habían galerías para que los artistas expusieran sus obras, pese a la creatividad permanente de panameños sobresalientes en distintas disciplinas del arte, así que la idea que se materializó más tarde, surgió con la decisión de darle a ellos, los artistas, la oportunidad de presentar el producto de su talento.
En 1983 el Instituto decidió comprar, en las faldas del Cerro Ancón, la sede en que hoy opera el Museo, un edificio que había servido para las actividades de los masones norteamericanos que residían en Panamá, y en el que ahora exponen los artistas, y los niños encuentran espacio para desarrollar su vocación. Semblanzas: ¿Cómo y cuándo surge la idea de establecer el Museo?
Coqui: En 1962, impulsado por un grupo de artistas y amantes del arte, porque en Panamá no existían entonces galerías donde los artistas pudieran exponer. Se creó una institución sin fines de lucro, el Instituto Panameño de Arte, con personería jurídica y además un convenio con el Ministerio de Educación en el que la cooperación con el Museo se deducía de los impuestos. Semblanzas: ¿Veinte años después cuáles son los logros?
Coqui: El número plural de artistas surgidos con el apoyo y promoción del museo. El gran acervo cultural que se ha acunado. La importante colección con que contamos, una imagen de Institución manejada con mucha transparencia, que ha contado con la ayuda fundamental de la empresa privada. Ha habido poca ayuda oficial, no de manera regular. Ha crecido el grupo de apoyo al museo, la asistencia a las exposiciones. Los artistas invitados a exponer se les escoge porque son personas consagradas, de mucho peso y por el valor didáctico de la obra.
Coqui: La idea de crear los espacios para las exposiciones consistía en darles a los artistas esa oportunidad y también para coleccionar. Los artistas eran, y actualmente se mantiene esa norma, invitados a exponer y, a cambio, cada uno debe dejar en el museo una de sus obras. Estamos coleccionando desde 1962 y actualmente tenemos unas 500 obras, de ellas 400 en óleo. Teníamos las obras y no teníamos museo, es decir era un museo sin paredes. Hasta 1983 el Instituto estuvo en distintos locales alquilados, hasta que comenzó a tener una colección bastante grande. Semblanzas: ¿Cómo se definió la misión del Museo?
Coqui: La misión del Museo de Arte Contemporáneo es divulgar, colectar, estudiar y promover. Entonces, de nada servía que tuviéramos una colección sino la mostrábamos, sino la compartíamos con la ciudadanía. Pero como aquí no hay muchas instituciones que enseñan sobre el arte (Ahora la Universidad tiene un poco más) nosotros a través de las exposiciones, charlas y conferencias, damos divulgación al Arte en general, creamos talleres, y traemos niños de las escuelas públicas. Ahora estamos interesados en traer a los niños al museo, para que lo conozcan y se sientan cómodos de llegar aquí. Los niños llegan, bailan y se les dan talleres por tres horas. Es un programa patrocinado por el Club 2030. Semblanzas: ¿Cuáles son las nuevas metas y urgencias que tiene el Museo?
Coqui: El espacio, porque nos gustaría tener una exposición permanente de pintura panameña y no tenemos el espacio para hacerlo. El actual es limitado para las exposiciones temporales. Necesitamos un espacio para contar con un taller de restauración, para ampliar nuestra biblioteca, y solo tenemos un espacio limitado para el taller de los niños donde atendemos 25 por turno.
María Fábrega: Después de 40 años de ardua labor, el Museo de Arte Contemporáneo se encuentra en una etapa de crecimiento, tanto en lo relativo a las exposiciones como en sus programas educativos. Hemos llegado a un momento en que se trata de pulir el talento que recibimos aquí, e impulsar el talento panameño. Recibimos varias exposiciones itinerantes al año y realizamos exposiciones de ka colección permanente para dar a conocer el arte panameño. Desde el año 2002 realizamos los programas educativos con el Club Activo 2030, en el que recibimos 150 niños a la semana, provenientes de las escuelas públicas y de distintas instituciones, entre ellos niños con discapacidad. También hemos expandidos nuestros programas hacia El valle, ahora vamos hacia Colón y si Dios quiere nos expandiremos a nivel nacional.
Pero en el contexto de la promoción y la educación, como un vehículo para presentar al país su propia obra e incorporar al arte a los excluidos, por discapacidad o por enfermedad, los directivos del Museo de Arte Contemporáneo parecen empeñados en superar esquemas tradicionales, expandiéndose a todo el territorio nacional y a segmentos de la población que tradicionalmente no participan de esta actividad.
María Fábrega: El arte motiva, libera y la creatividad permite que aflore todo el talento que tiene el ser humano, no importa la limitación a la que se encuentre expuesto. En efecto estamos brindando arte-terapia para pacientes de cáncer. El año pasado lo hicimos con niños, este año para pacientes de la Casita de Mausi, pacientes de cáncer sin seguro social provenientes del interior de la república. Ellos pueden expresar toda su soledad y su frustración en todas las obras de artes que elaboran. Así que yo creo que el Museo de Arte Contemporáneo ha reforzado su labor, no solo artística, sino de apoyo a los menos favorecidos. Semblanzas: ¿Cuáles son las actividades tradicionales que durante el año realiza el Museo?
María Fábrega: Diversas exposiciones itinerantes, provenientes de distintos países del mundo, patrocinadas por embajadas acreditadas en Panamá. Este año se han realizado 14, para el próximo año nos proponemos realizar seis. Semblanzas: Hay un concurso de pintura infantil para noviembre próximo ¿En qué consiste?
María Fábrega: Este concurso es para el doce de noviembre próximo. Se realiza desde el año pasado, gracias al patrocinio del Club 2030. Convocamos a todas las escuelas públicas que hemos recibido en el año, anualmente estamos recibiendo 3,490 niños de escuelas públicas, ellos participan en este concurso, se ganan sus premios y este año el museo está proporcionando 50 talleres gratis para esos niños. Estamos impulsando el arte desde los pequeños.
María Fábrega: La bienal la estamos proponiendo para octubre de 2005. La bienal ha sido la plataforma de muchos artistas panameños, entre ellos, por ejemplo, Julio Esquina, de Portobelo, quien, gracias a una bienal, expone hoy con gran éxito en España. Sigue siendo una constante el que los artistas llaman constantemente para informarse sobre cuándo es la próxima bienal. Es el evento más popular del arte. Asiste un alta cifra de participantes, debidamente seleccionados por los jueces. Semblanzas: ¿Hay en mente la exposición de algún artista extranjero?
María Fábrega: Este mes de octubre realizaremos la bienal de arte centroamericano en la que participan los artistas del área con diferentes propuestas: videos, obras pictóricas, esculturas, instalaciones.
Coqui Calderón: Todos los años tenemos también una retrospectiva de algún pintor panameño. Este año tenemos a Juan Carlos Marcos. En años anteriores hemos tenido la Mario Calvit. Siempre tenemos invitados de afuera. Una vez al año mostramos nuestra colección. Cada exposición que hemos tenido nos ha permitido construir un gran acervo cultural, tenemos sus catálogos, la evaluación de la crítica.
Podría parecer sòlo el resumen de una actividad, de no ser por las perspectivas que trazan Coqui Calderón y María Fábrega, quienes incorporan un aliento de largo alcance a la labor de este Museo. Razones que hacen que se piense en él como un gran semillero para desarrollar este aspecto cultural y cualitativo en el país, impulsando nuevos talentos, promoviendo nuevos espacios que ofrezcan confianza y fe en aquellos que ahora solo pueden ser una promesa, pero mañana...una expresión contundente del arte en Panamá, y embajadores del istmo en cualquier punto del planeta.