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“El fantasma quiere irse”

Esperó siete años, después de su graduación, para ganar su primera carrera en 1991 en el hipódromo.


CON MÁS de veinte años en la profesión, y 42 de edad, Gil Jiménez, no pierde la esperanza de que le llegue su oportunidad para cumplir el sueño de ubicarse como un jinete de primer nivel.
Conocido en el ámbito hípico como "El Fantasma", Gil Jiménez sólo pesa 106 libras -con todo y ropa-, además de haberse recibido como técnico en electrónica, es criador de gallos de pelea y también tomó un curso de marino.
Gil Jiménez surgió del Centro de Jinetes del Hipódromo Presidente Remón en 1984 en medio de un "lote" de aprendices que destacaron allende las fronteras nacionales, entre ellos Artemio Madrid, Edmundo Cedeño, Omar Berrío y Cornelio Velásquez.
Madrid ganó el premio Eclipse como el mejor aprendiz en Estados Unidos al año siguiente; Cedeño, brilló en Panamá y actualmente es asistente de una importante cuadra en Estados Unidos; Berrío es frecuente ganador de los mejores hipódromos de California y Cornelio Velásquez terminó entre los diez mejores jinetes de Estados Unidos el año pasado con más de nueve millones de dólares en ganancias.
Jiménez tuvo que esperar 7 años, después de su graduación, para ganar su primera carrera sobre "Rush Man Rush" en 1991 y la segunda la obtuvo dos años después montado a Principesa Elena (1993).
¿Qué pasó con El Fantasma?: "Creo que no tuve la suerte; tengo mis cualidades para esta profesión y tengo la esperanza de que Dios me ayudará a salir adelante", respondió un optimista Gil Jiménez, quien apenas hace cuatro meses -21 años después de su primera monta- sumó su ganador número 60 y con ello ascendió al grado de jinete profesional.
Gil Carlos Jiménez es hijo de padre chiricano y madre veragüense, pero él nació Río Iglesias, provincia de Darién. Antes de enrolarse en la escuela de jinetes estudió en el Instituto América hasta el primer ciclo y posteriormente se graduó como técnico en electrónica en el Colegio Artes y Oficios.
Jiménez, quien nació el 4 de diciembre de 1963, reconoce que le ha ido mejor en su actividad como técnico en electrónica, que como jinete, pero es en ésta última en donde se siente más comprometido. Tanto así que la diferencia en cuanto a los emolumentos no parecen preocuparle mucho.
"Cuando trabajo en el taller de un amigo puedo tener ingresos mensuales que oscilan entre los 300 y los 500 balboas, mientras que en el hipódromo no llegó ni a los 150 balboas mensuales", confiesa el tímido látigo, en quien la mayoría de los hípicos reconoce a un hombre serio y voluntarioso.
"Montar es mi profesión; me gustan más los caballos", dice, con un brillo en su mirada.
¿Entonces trabajas por amor al arte?: "No. Me gustan los caballos y es por eso que sigo intentándolo, aunque hasta el momento no me reporte lo quiero", reaccionó.
"El Fantasma" resultó ser un tipo polifacético. En San Miguelito, donde reside, atiende algunos gallos de pelea que son de su propiedad y otros en asocio. Relata que ha criado gallos, muchos de los cuales han sido vendidos y otros han participado en peleas como "los gallos de Gil".
También tomó un curso de marino, el cual le sirve para asistir en cualquier embarcación, pero nunca buscó una plaza en esa área, porque lo suyo son los caballos.
El mote de El Fantasma es autoría del entrenador Gregorio Murillo, quien lo ayudó en sus primeras pasos dentro del mundillo hípico. Relata Gil Jiménez que lo apodó El Fantasma, debido a que tenía la tendencia de desaparecer sin que nadie lo percibiera.
Pero el apodo tomó otro giro, cuando entró de lleno a la profesión, ya que sus constantes idas y venidas, acentuaron aquello de "El Fantasma".
"Cuando no me iba muy bien me alejaba del hipódromo por tres o cuatro meses y después volvía y así me la pasé durante dieciséis años de mi carrera, así que cada vez que regresaba la gente decía que volvió El Fantasma.
Desde el año 2000 a la fecha su permanencia ha sido más estable y la recompensa no se dejó esperar, ya que ganó el premio como aprendiz del año 2003, pero El Fantasma quiere más.
"Yo le pido a Dios que me ayude a tener suerte para irme de aquí", terminó.
Semblanzas: ¿Cómo es la relación de la Asamblea Panameña con PARLACEN, PARLATINO?
EAC: Al PARLACEN le hemos ofrecido cortesía de sala, le hemos dicho que cuando tengan que presentarle algún informe al país nosotros le damos la cortesía de sala en el pleno. En el caso del Parlamento Latinoamericano tenemos representación directa. Es decir el Parlamento Latinoamericano tiene su sede en Sao Paulo, Brasil, y su subsede recién instalada en Panamá, en un edificio instalado en Amador. Y allí ya se dio una reunión de la Junta Directiva del Parlamento, y varias comisiones.
La idea es que venga a Panamá con las 14 comisiones de trabajo que tiene a hacerlas en Panamá, y reuniones de directivas y varios eventos puedan ser hechas aquí. Es decir que eso representaría la presencia de 750 a mil diputados de América Latina al año en Panamá.
Eso fomenta turismo, da a conocer más a Panamá y además de eso mantiene esa relación que debe ser propia de los parlamentos. Panamá es miembro afiliado al Parlamento Latinoamericano.
Hoy yo soy miembro del Consejo Consultivo, después de haber sido, por cuatro años, miembro de la Junta y la Mesa directiva del Parlamento Latinoamericano. También somos miembros de la Unión Interparlamentaria, asistimos a sus asambleas generales y a sus eventos regionales también.


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220445
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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