Cuando se le preguntó quién cree que ganará el Abierto de Australia este año, Rafael Nadal respiró hondo, se encogió de hombros e insistió en que no sería él.
El ganador de 14 grand slams está de vuelta en las canchas, tras varias lesiones y enfermedades que le dejaron fuera del circuito durante meses. Pero reconstruir su confianza sigue siendo una tarea que está en marcha.
“No me considero uno de los favoritos aquí”, comentó ayer el español, tercero en la clasificación mundial, durante una rueda de prensa antes del torneo. “Mentiría si dijera que me siento listo para ganar”, agregó.
Nadal sigue teniendo un hueco asegurado en el grupo de estrellas del tenis masculino conocido como “Los Cuatro Grandes”, junto con el número uno, Novak Djokovic; el número dos, Roger Federer, y el número seis, Andy Murray. Él cree que son esos tres los que tienen opciones de ganar el primer grand slam de la temporada, que empieza el lunes.
“En términos de favoritos, los otros nombres son más favoritos que yo en este momento”, comentó recostado en su silla y bajando la mirada a menudo mientras hablaba.
Una lesión en la muñeca derecha y una operación de apendicitis alejaron a Nadal de la competición durante la mayor parte de los últimos seis meses de 2014, un año que también tuvo su dosis de triunfos.