Claves
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El rugido de “El Felino” no se hizo esperar. Como ha sido una tradición desde que se convirtió en campeón mundial crucero de la AMB en 2008, el colonense Guillermo Jones se subió a una de las cuerdas e hizo sentir su furia ante el silencio, casi sepulcral, del aficionado ruso.
La tristeza y llanto del fanático ruso no era para menos. Y es que Jones acababa de dar la más grande sorpresa este año, hasta ahora, en el mundo del boxeo, tras aniquilar en el undécimo asalto al ruso Denis Lebedev, amplio favorito en las principales casas de apuestas.
Sin lugar a dudas que fue un triunfo histórico, que convirtieron a Jones nuevamente en monarca de las 200 libras de la AMB, mención que había perdido en el 2012 por su inactividad.
Ahora Jones se prepara para grandes retos y grandes rivales, como el alemán Marco Huck, al que retó unos minutos después de su triunfo en Rusia, a través de su cuenta de Twitter.
Huck, de 28 años de edad, es el actual campeón crucero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Su récord es de 35 victorias (25 nocauts), 2 derrotas y 1 empate.
Incidencias del pleito
Desde el primer estallido de la campana, Jones impuso su ritmo. El combate se desarrolló en el centro del ensogado con un Jones sacándole provecho a su mayor alcance y estatura. Elera su mejor arma y rápidamente hizo efecto, cuando abrió una herida en el ojo derecho de Lebedev.
La sangre se hizo presente en el , pero en vez de amilanar el empuje del gladiador ruso, lo impulsó a imponer su rapidez de manos, conectando fuertes combinaciones a la cabeza del panameño.
Lebedev siguió dominando asalto tras asalto. Jones, por su parte, se veía lento, pero no dejaba de concentrar su ataque en la parte media y en el ojo lastimado de su rival.
Así llegarían al undécimo acto. Lebedev tenía el rostro irreconocible. Su ojo derecho estaba cerrado, con un hematoma peligroso, que en cualquier otra parte del mundo hubiera sido la excusa perfecta para detenerle la pelea, pero no en Rusia, no ante su gente.
Entre tanto, Jones lucía algo agotado, pero nada comparado a Lebedev, que caería por primera vez ante una combinación de golpes.
Lebedev ya no tenía con qué seguir. Estaba destruido. Su final había llegado y así lo hizo saber el árbitro sudafricano Stanley Chistodoulou cuando decretó, tras la cuenta de diez, ganador a Jones a 1:54 del undécimo capítulo.