A mi, lo que de verdad me asombra es la maravillosa capacidad que tiene el ser humano, no como individuo, sino como entidad grupal, de mandar la racionalidad a la misma mierda y convencerse ciegamente de las mayores tonterías posibles. No me vengan con sus negativas, ejemplos de esas creencias absurdas a pies juntillas hay miles a lo largo de la historia humana. Y seguimos y no paramos. La creencia en pajaritos preñados se repite una y otra vez, no importa qué tan elevada sea la educación de alguien, ni qué tan inteligente crea ser, su propia humanidad provoca fisuras por donde se cuelan estas tonterías.
Tonterías que son modas, que van y vienen, que se repiten de boca en boca y se racionalizan de las formas más absurdas habidas y por haber. No importa nada los ejemplos de que creencias como esa en el pasado han sido huevos hueros, no importa que trates de hacerlos razonar. No, el mundo se acaba este año. Los mayas y otras once culturas (no se rían, el número once es un número de poder, el que sean once no hace más que añadir seriedad al asunto) a lo largo de la historia lo han predicho. Todos nos vamos a tomar viento fresco este año. Y la gente se lo cree. Yo alucino.
No importa que te desgañites explicando que no está pasando en el mundo ni más ni menos de lo que ha pasado a lo largo de la historia de la humanidad, no tiene caso que, con los datos estrictos en la mano, trates de hacerles ver que el ser humano ha sido siempre exactamente igual de panoli y de cruel. Que ha habido guerras, terremotos, cataclismos, pestes y masacres antes y que por lo que vemos las habrá después. No. Te miran a los ojos y te dicen muy serios que los siete jinetes del apocalipsis andan sueltos y que los mayas lo predijeron.
No tiene caso que les expliques que científicamente aún no tenemos demasiado claro que lo que los mayas quisieron decir en sus glifos sea exactamente lo que nosotros entendemos, que para ellos el fin del mundo no era más que el fin de un ciclo. No. Mueven la cabeza y te dicen, más vale que nos preparemos, lo han dicho en whatever channel.
No sirve de nada que les digas que no es muy lógico pensar que si son cristianos y creen en un dios omnipotente que ya les avisó de que la parusía no tenía fecha ni anuncio previo, es un poco tonto pensar que los mayas iban a haber descifrado la voluntad divina mejor que sus seguidores. No. Se encogen de hombros y te dicen que los caminos del señor son inescrutables.
Ni se inmutan cuando tratas de razonar y de hacerles preguntas lógicas, tales como ¿según qué huso horario se agendará la vaina? Te miran como a los niños pequeños y tuercen la boca en un gesto de displicencia. Me rindo.
Así que tiene que ser cierto. El mundo, tal y como lo conocemos debe de acabarse en el 2012. Tanta gente no puede estar equivocada.
Como todos parecen estar absolutamente convencidos y los grandes cataclismos mundiales parecen darles la razón, (eso es lo malo de la tontería, es tremendamente contagiosa, igualito que el miedo) no nos preocupemos más de quien roba, quien estafa y quien prevarica en este año nuevecito, hagamos de cuenta que nos da igual, total, el mundo se acaba, ¿para qué preocuparnos por un quítame allá esas playas? Ha sido bonito mientras duró.