La gran fiesta deportiva continental arrancará mañana 1 de agosto con la ceremonia de inauguración en el Estadio Olímpico en la que se encenderá el Fuego Panamericano después de recorrer, durante un mes, las 32 provincias dominicanas.
La llama sagrada prendió por vez primera en 1951, en Buenos Aires, sede de la primera edición de los Juegos Panamericanos, de acuerdo a una tradición olímpica. El atleta griego Juan Sassidis llegó a Argentina portando un farol que simbolizaba el Fuego Olímpico y encendió el pebetero. Otro griego, Arístides Raybonis, se encargó de entregar a las autoridades locales un ramo de olivo como símbolo de paz y confraternidad entre los pueblos, y desde entonces, el Fuego Panamericano ha recorrido todo el continente llevando su mensaje de unión y hermandad a través de América.
Para el arranque de la cita dominicana, la llama sagrada se encenderá el 23 de junio en el Cerro de la Estrella, en la zona arqueológica de Teotihuanca, en el Distrito Federal de Ciudad de México. En este acto tradicional se recuerda una leyenda prehispánica de renovación del fuego, mediante la cual los nativos de entonces pedían a sus dioses ricas cosechas que les permitieran garantizar una alimentación estable para sus tribus.