Lejos de calmar los ánimos, la decisión de Ariel Alvarado de no participar en la próxima contienda electoral por la presidencia de la Federación Panameña de Fútbol acabó por desatar la guerra. Lucas Alemán respondió con munición pesada a la estrategia de sus oponentes y apuntó directamente contra dos clubes, San Francisco y Árabe Unido, a los que acusó de “estar defendiendo su poder dentro de la Federación”.
La hábil jugada del grupo que acompaña a Alvarado golpeó fuerte en las expectativas de Alemán, quien hasta aquí había obtenido varios triunfos que lo encaminaban hacia una posible victoria, pero la sorpresiva reunión del martes por la noche en Portogalo cambió por completo el panorama.
Pedro Chaluja, directivo del Árabe Unido, está seguro de contar con “13 votos firmados” que le darían una amplia victoria el 15 de diciembre. Ellos son: Alianza FC, Plaza Amador, Árabe Unido, San Francisco, Chepo y Atlético Chiriquí, más las ligas de Chiriquí, Coclé, Los Santos, Panamá Oeste, Bocas del Toro y Colón, a los que habría que sumar la Liga de Fútbol Femenino.
Mientras que Alemán entiende que nada está dicho todavía, ya que asegura que sus adversarios “tienen una alianza pegada con chicle” y que recién el 15 de diciembre se podrá saber quién es el ganador.
La posibilidad de una lista consensuada entre los dos sectores también se consideró como una posible solución para evitar la guerra, pero fracasó en las primeras conversaciones. Alemán aceptó que se reunió con Mateo Fábrega para tratar el tema, pero todo se cayó cuando se propuso que sea un dirigente del Tauro quien lidere ese consenso.