Homosexualidad y deporte no están tan alejados como parece.
En la lucha aficionada hay unos cuantos; en la halterofilia también. Y los hay, en todas las disciplinas, incluyendo al fútbol.
El ex jugador brasileño de voleibol, Luiz Cláudio Alves da Silva, 'Lilico', murió hace dos años, pero antes, en 1995, se convirtió en el primer jugador de voleibol que asumió públicamente su homosexualidad en Brasil.
José Cyrillo Jr, director administrativo del equipo Palmeiras, declaró en un programa de TV que el jugador Richarlyson, del São Paulo, era homosexual.
Gareth Thomas, una de las grandes leyendas del rugby en las islas británicas de la última década, confesó públicamente su homosexualidad.
El árbitro de fútbol, Jorge Emiliano 'Margarida', fue gay, y uno de los personajes más curiosos del fútbol brasileño de los 80 y los 90. Su peculiar carácter y manera de moverse en el campo le hicieron una celebridad en Brasil.
Dicen algunos libros, que en cada familia hay un gay. Creo, en lo personal, que deberían abandonar el clóset, y ganarse en las canchas, el respeto que, como seres humanos, se merecen, sea cual sea su preferencia sexual.
Dijo Sepp Blatter, titular de FIFA, que 'hay futbolistas gays, pero no lo declaran porque creen que no serían aceptados en estas organizaciones de hombres. Pero el fútbol, está abierto a todo el mundo'.