El boxeador Manny Pacquiao regresó ayer como un héroe a Filipinas después de su victoria el fin de semana sobre ?"scar de la Hoya, que le consagró como uno de los mejores púgiles de los últimos tiempos.
A su llegada a Manila, procedente de Estados Unidos, Pacquiao se reunió con la presidenta del país, Gloria Macapagal Arroyo, quien le obsequió con una tarta en forma de guante de boxeo con el lema "Número 1 del mundo, libra por libra".
"Mi victoria es para todos vosotros", manifestó a la televisión local este ex panadero de 29 años, ídolo de millones de filipinos que viven por debajo del umbral de la pobreza.
Con puñetazos al aire, Pacquiao rememoró la pelea durante su encuentro con la jefa del Estado, quien le calificó de "inspiración para el pueblo".
La noche del sábado en Las Vegas, "Pacman" se deshizo en apenas ocho asaltos del estadounidense de origen mexicano De la Hoya, otrora una de las grandes estrellas de este deporte y de mayor tamaño que el asiático.
Filipinas estalló de júbilo cuando uno de sus mayores héroes levantó los dos brazos en señal de victoria sobre De la Hoya, quien le confesó tras la pelea: "Ahora eres mi ídolo."
"No, mi ídolo sigues siendo tú", le contestó con humildad su rival, quien ya antes de esta pelea fue considerado "el mejor" por el presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán.
Millones de sus compatriotas estuvieron pegados a la pantalla de sus televisores para no perderse detalle del combate, que paralizó al país y durante el cual apenas se registraron crímenes en Manila, la capital.
"Sé que rezó por mí y se puso nerviosa durante el combate", dijo el boxeador a la mandataria.
No obstante, tres años después, el púgil fracasó en su propio intento de entrar en política cuando fue derrotado en el escaño al que aspiraba por su ciudad natal de General Santos, donde comenzó a trabajar de panadero y repartidor.