Desanimado, con su tobillo izquierdo débil y la temporada de su equipo en juego, Stephen Curry se preguntaba si podía recuperarse a tiempo para el juego más importante de su carrera hasta que un mensaje de texto apareció en la pantalla de su teléfono cerca de las 2:00 de la mañana del sábado.
Curry devolvió la llamada a su madre, Sonya, y descargó sus frustraciones sobre su más reciente _y más inoportuno_ contratiempo por lesión. Al final, ella lo tranquilizó.
“Ella solo me recordó y me puso a prueba para que me apoyara en mis compañeros”, dijo Curry.
Lo que siguió fue una obra maestra del Día de las Madres.
Curry registró 22 puntos, seis rebotes y cuatro asistencias, pese a la lesión de tobillo izquierdo, ayudando a los Warriors de Golden State a remontar para vencer por 97-87 a los Spurs de San Antonio en tiempo extra para empatar 2-2 su serie de las semifinales de la Conferencia del Oeste.
“Tal parece que cada vez que uno cae en una buena racha y se siente un tanto sano hay un contratiempo”, dijo Curry. “Y eso solo pone a uno a prueba. Cambia su rutina. Cambia su perspectiva del juego, su preparación. Uno tiene que lidiar con la lesión y con los ajustes que se realizan como equipo”.
Incluso el entrenador de los Warriors, Mark Jackson, dudaba que Curry pudiese jugar, especialmente después de que recibiera una inyección para aliviar el dolor en su tobillo y aun así tuviera problemas para apoyar el pie sin problemas. Jackson habló con Curry para ver cómo se sentía.
“Me dijo, ‘Voy a dar todo lo que traigo, entrenador'”, dijo. Y al final lo hizo.