Ficha
- Evento: Cincuentenario del 9 de Enero de 1964.
- Participantes: Héroes, autoridades oficiales y la ciudadanía en general.
- Actividades: Presentaciones de libros, actos culturales, izadas de banderas, romerías, recorrido histórico, vigilias y variadas expresiones artísticas, además de múltiples presentaciones de oradores en las diferentes ceremonias que se realizaron a nivel nacional.
El cincuentenario del 9 de Enero de 1964 no es el fin de nada, sino el principio de mucho. Por lo menos en esa conclusión aterrizan algunos intelectuales, escritores e historiadores panameños después de la agitada y apoteósica conmemoración que se dio durante esta semana, y que tuvo cenit desde el amanecer hasta muy entrada la noche del pasado jueves.
Tras la majestuosa jornada, varios de los personajes consultados concluyeron que la principal lección que deja esta fecha es la necesidad de seguir enseñando la historia del país y, sobre todo, aquella que está vinculada a las relaciones entre Panamá y EE.UU.

Hay quienes piensan que todavía hay que hacer más para que el país, especialmente las nuevas generaciones, pueda justipreciar el significado de la fecha.
Momento cumbre
Para el profesor Ricardo Arturo Ríos, dirigente estudiantil de la década de los 50, escritor y fervoroso luchador por la causa panameña, el cincuentenario del 9 de Enero fue una manifestación ciudadana de grandes proporciones.
“Demostramos una conciencia nacional que rechaza la eliminación de la materia sobre las relaciones de Panamá con Estados Unidos, y con civismo, la gente demostró que se trata de una fecha para la reflexión que no debe confundirse con tambores ni cornetas”, reflexionó el escritor.
“El momento que resume toda la lucha fue cuando los mismos estudiantes que no pudieron cumplir su cometido hace 50 años enarbolaron la bandera en el mismo sitio, con lo que se consumó la gesta”, valora Ríos.
“Cuando esa bandera subió dijimos que ningún panameño se someterá más a ningún imperio. Es un alto a la corrupción, es una reclamo a la moral, a la ética y a los valores”, añadió.
“El gran legado de esta fecha es que movimos conciencias y obligamos, a través del Movimiento Ciudadano para el Fortalecimiento de la Identidad Panameña y la Caravana de la Soberanía, que se encarara el acontecimiento como debe ser, como día de reflexión, además de que se restaurara la bandera que portaban los institutores ese día”, concluyó Ríos.
En el sitial adecuado
Menos punzante, pero también acertado en su punto de vista, Andrés Villa hizo precisiones sobre el saldo de esta conmemoración.
Villa, quien escribió una novela ambientada en la gesta del 9 de Enero y que presentó esta semana, ponderó el hecho de que esta vez la fecha tuvo un “reconocimiento general”.
“Por mucho tiempo hubo sectores, más que nada empresariales y gremiales, que se mantuvieron al margen del tema, como para minimizar su valor y trascendencia, pero esta vez no pudieron ocultarse y tuvieron que sumarse al carrusel”, argumenta Villa.
A su juicio, debido al hecho de que el movimiento de 1964 fuera genuinamente popular, hubo siempre un velo de descrédito por parte de ciertos sectores hacia el mismo, pero esta vez “fue tanto el impulso y la visibilización que se le dio que fue inevitable que alguien pudiera ocultar lo evidente”, señala.
Según el autor de “9 de Enero, la novela”, otro rédito de la conmemoración es que hubo un reconocimiento general, no solo a nivel del Gobierno y del pueblo, sino que muchos niños y jóvenes motivados por toda la difusión que hubo del tema participaron de los actos y querían conocer del hecho.
“Creo que valió la pena. De ahora en adelante, el 9 de Enero va tener el realce que merece porque los poetas, los historiadores, los escritores, tanto de antes como la generación actual, mostraron su disposición de contar la historia de una manera honesta”, opinó, y agregó que tal como dijera uno de los héroes presentes ese día en los actos: “Yo siento que por fin alcanzamos la victoria”.
No es celebrar por celebrar
Carlos Fong, escritor y promotor de la lectura, piensa que después de los matices que tuvo la conmemoración del cincuentenario del 9 de Enero no queda otro camino que revisar la decisión de eliminar la materia sobre la relaciones de Estados Unidos y Panamá.
“Lo acontecido es una prueba fehaciente de que es necesario que se enseñe la historia del país. Hay que restablecer esa materia”, reclama Fong.
“No se trata únicamente de celebrar, sino de tener un sentido correcto de la historia. Ese es el siguiente paso, discutir lo que conviene hacer en esa dirección con la participación de especialista que nos orienten sobre cómo hacerlo para evitar que el aprender sobre la historia resulte aburrido para los estudiantes”, recomienda.
“No se puede entender el sentido de la historia sin enseñarla como debe ser”, concluye.
Celebrar todos los días
El poeta Héctor Collado mete un puntillazo al señalar que ese día, el 9 de Enero de 1964, se hizo más de lo que se ha hecho en 50 años.
“Quizás la única página de la historia que se deja iluminar con la propia luz generada desde su propia sangre es esta, que cumplirá 50 eneros”, opinó previo a la fecha de conmemoración.
Ahora después de la hora reflexiona y señala que “se debe honrar sus memorias (las de los mártires) en los actos diarios. Los Gobiernos, nosotros los ciudadanos”, aconseja Collado, quien agrega que “ya los lloramos durante 50 años, ahora lo que se impone es emular su sacrificio, su amor a la patria y ser valientes como ellos.
“El sacrificio de los mártires debe estar reflejado en la situación del país. Es decir, el desarrollo humano, en la erradicación del hambre, de la pobreza y de las desigualdades”, sostiene el escritor que esta misma semana hizo pública una reflexión en la que anotaba que “es 9 de Enero y este día tiene nombre de libro abierto, de herida lastimada, de episodio glorioso y triste, de trinchera callejera y latidos colectivos”.