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El hijo de Cice


Periodista

Cice, una mujer humilde que se desempeña en el departamento de aseo de una empresa, quiere un futuro mejor para su hijo de 12 años. Pero del deseo pasó a la acción y lo matriculó en un colegio bilingüe del área Este de la capital. Además de la mensualidad del colegio, paga por el transporte privado.

Su modesta economía formal la nutre con los ingresos que genera la venta de duro y gelatina en su casa.

 

Como vive en un barrio marginal y por razones de trabajo se ausenta muchas horas de su casa, le agobia que su hijo ande al garete y en el ocio extremo que a nada bueno conducen. Su hijo regresa del colegio aproximadamente a las 3:00 p.m., tan agotado, que no tiene ganas de salir de su casa. Además, debe hacer sus tareas.

Como el chico no tiene base sólida en inglés, la mujer anda preocupada porque la llamaron del colegio para informarle que sus calificaciones son muy bajas. La opción que le dio la “teacher” es darle clases privadas, como se las ofrece a otros chicos que andan académicamente tropezados, cobrándole 10 balboas por hora.

-¿Usted se imagina que en esa hora se va un día mío de trabajo?, me decía angustiada. Y tiene razón, la mujer hace un sacrificio grande por el futuro de su hijo.

 

Pensé entonces en la inquietud que tiene mi hijo adolescente de legarle algo bueno a la humanidad y se me ocurrió que lo ayudara. Pero para eso deben coincidir en horario, lo que es difícil en la semana porque ambos estudian.

Así como el hijo de Cice, son cientos los jóvenes que tienen deficiencias en alguna materia y a los que otros podrían ayudar. El proyecto es: jóvenes ayudando a jóvenes.

La forma más viable es que lo organicen las juntas comunales. Pueden disponer de un centro de estudio con pizarras y marcadores, que funcione los sábados de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. con horarios por nivel y materia, entre las cuales se incluya Español, Matemáticas, Inglés, Física, Química y Biología.

 

Se consigue un transporte que recoja a los facilitadores del aprendizaje en determinado punto, y que los devuelva al sitio de origen.

Con costos ínfimos, resultados concretos. Sé que muchos jóvenes solidarios se ofrecerían para ayudar de corazón a otros en las diversas disciplinas.

Así les daríamos una opción gratuita a tantos padres y madres de familia realmente comprometidos, hasta más allá de sus posibilidades, con la educación de sus hijos.


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604734
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América