Deportes

El hombre de la Máscara de Hierro

Martín Palermo jugará el superclásico con la nariz fracturada.


Martín Palermo es, como lo describiría Isabel Allende, un país inventado. Es un jugador quijotesco, enamorado de su eterna Dulcinea del Toboso: Boca Juniors, que este domingo se enfrenta a River Plate en el superclásico del fútbol argentino.

Porque hablar de Boca-River es quitarle las fronteras al mapa, es deleitar a los fanáticos del planeta en un duelo de vida, no de muerte.

De San Martín.Pero, ¿quién es este Palermo que falla penales y hace llorar a Maradona? Su historia pre Boca pasa por Estudiantes de la Plata. Pero su verdadera vida nace al llegar al conjunto azul y oro, en 1997, justo en las postrimerías de la carrera de Maradona.

 

De allí en adelante, con Carlos Bianchi en el banquillo, llegan los títulos, y con ellos la Copa Libertadores y de paso, para los que no saben, la Intercontinental sobre el Real Madrid, 2-1, y adivinen ¿quién marcó los dos goles?, pues Palermo. En ese equipo figuraban Mauricio Serna, Basualdo, Riquelme y Córdoba en el arco. Por el Madrid, Hierro, Roberto Carlos, Iker, Makelele, Guti y Figo.

Con esto llegó al Villarreal. Allí fue bueno, pero no estrella. Una lesión de locos, celebrando un gol se le vino un muro encima, lo alejó mucho tiempo de las canchas. Lo pasaron al Betis, casi ni jugó.

En 2004 regresa a su Dulcinea y llegarían algunos títulos bajo el mando de Alfio Basile, que saldría en 2007. En 2008, otra lesión (se rompió el ligamento cruzado) lo envió a la sombra hasta que en este año reaparecía y con él sus goles.

 

Con la selección poco ha jugado. Lo hizo debutar Marcelo Bielsa en 1999 ante Venezuela, luego ante México y Lituania. Todos amistosos.

En la Copa América de 1999 pasó otra “locura”. Pues pese a marcar tres veces por la albiceleste, quedó mal visto por fallar tres penales en un solo partido ante Colombia. Una espina que lo hizo salirse del camino seleccionado. Una lástima para el fútbol.

Y quién lo diría. Diez años después, la vida le dio su revancha al “Titán de Boca”. Como aquellas uniones que parecían nunca más volver, se puso la camiseta. Su amigo Diego lo llamó y Palermo no le falló. Se lo ganó al marcarle dos goles a Ghana en un amistoso. Pero además, el seleccionado de Maradona necesitaba fuerza y espíritu ante la debacle de Bolivia.

 

Y justo ante Perú, en el partido de la vida para Maradona como técnico, y para la afición por la clasificación apretada al mundial, bajo la lluvia intensa de Buenos Aires, y ante un empate mortífero, en el minuto de Dios, llegó el gol, el gol que hizo que este jugador quitase la frente pendiente de aquella Copa América. A punto de cumplir los 36 años, Palermo es la vida de un bohemio del fútbol, de estos nacen pocos.

Y como si fuera poco, esta semana, tras el golpe violento en su nariz ante Perú, Palermo cuenta con un protector en el rostro, que ha hecho que la prensa lo llame, como aquella historia que maravilló a Voltaire y a Alejandro Dumas: El Hombre de la Máscara de Hierro. Eso y más es Palermo. Contar su vida es, simplemente, imposible. Como él, nadie.

Y cuidado River, porque hoy en el Monumental, a este jugador no le importará nada ni nadie, es el espíritu vivo de los hombres incansables, que meten goles con roturas, que se cuelgan de los postes, que marcan casi del medio de cabeza, que hacen que el fútbol sea de una dimensión desconocida.


fecha edicion
old id
483398
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América