A falta de un minuto para que acabara el tiempo añadido, un tanto de cabeza del ghanés André Ayew dio ayer al Olympique de Marsella ventaja en la eliminatoria de octavos de final (1-0) ante el Inter de Milán, que deberá remontar en San Siro para lograr su cuarta clasificación consecutiva a los cuartos de final.
El conjunto de Didier Deschamps sacó provecho de su mayor fe en la victoria e hizo bueno una anotación lograda a balón parado, cuando todo hacía pensar que el encuentro acabaría en tablas.
En trayectoria ascendente, el equipo francés jugó la baza de la frescura para superar la apuesta por la experiencia que desplegó el técnico Claudio Ranieri, en plena deriva destructiva, con ocho partidos consecutivos sin victoria.
El triunfo fue justo a la vista de que los dos equipos dejaron pocas ocasiones en el campo, pero fueron los franceses quienes más buscaron el triunfo.
Aunque los italianos, al contragolpe, se habían fabricado las mejores hasta que Ayew aprovechó su tercer remate de cabeza entre los tres palos para establecer la ventaja local.
Los dos equipos demostraron que están lejos de las cumbres europeas, como demuestra que en sus respectivas ligas ni siquiera están en zona clasificatoria para la máxima competición europea.
El duelo de vuelta se jugará el 13 de marzo.