Hace dos semanas Alberto Cigarruista abandonó la Corte Suprema. Ahora, ya instalado en su natal provincia de Los Santos, se organiza para volver al ruedo político desde el cual se dio su accidentado ascenso a la magistratura. El tres veces diputado pretende retar a los retrógradas que ven con malos ojos que él piense en política y en una candidatura en tan poco tiempo.
Cigarruista alega en su defensa que es su deber estar en el servicio público hasta el último suspiro y que ahora se le presenta nuevamente la posibilidad de expresarse sin las limitaciones que le obligaron a mantener silencio mientras fue magistrado.

Abogado, docente y político, Alberto Cigarruista asegura que su destino estará ligado al Partido Panameñista, critica la docilidad de la Asamblea a la que acusa de no debatir lo suficiente y se lamenta de que los panameñistas -una vez más- no hayan podido mantener una alianza.
Sobre su paso por la Corte, confiesa que muchas veces, encerrados entre cuatro paredes, los magistrados discuten sobre la realidad política del país y se lamenta que la Corte no tenga un vocería adecuada para despejar las conjeturas que sobre ella y su miembros se ciernen, muchas producto de informaciones erróneas o de abogados que no entienden los fallos.
¿Cuáles son sus primeros planes tras salir de la Corte?
Como lo he advertido al país, yo vengo de Azuero, donde siempre estuve antes de ser diputado la primera vez. La intención es abrir la oficina de abogado, ejercer mi profesión, recobrar, si es posible, mi cátedra universitaria de Derecho Constitucional antes del 90 y trabajar como Dios manda para seguir haciendo país y, eventualmente, estar muy atento de los fenómenos políticos que se dan en el Estado panameño.
¿Porqué el interés de volver a la vida política?
El interés político yo nunca lo he perdido y jamás lo voy a perder. Yo creo que todo profesional del Derecho y todo panameño que ame a su patria siempre debe tener un interés político de servirle a la nación con la firmeza, con la buena fe y con la justicia social que requiere. Yo siempre he dicho que si los buenos no nos dedicamos a la política, se dedican los malos y si lo malos se dedican a la política y los buenos no, entonces el barco del Estado nunca llegará a puerto seguro. De esto se trata, que el último suspiro de mi vida sea dedicado al servicio público de la política a favor de los obreros, los campesinos y los más necesitados. Creo que es mi deber.
¿Cómo puede ayudarlo o afectarlo esta ausencia?
Fueron 10 años en la Corte que me obligaron a aceptar el cargo, a cumplir con el mandato franco y legal de tener que permanecer callado y respetar las actuaciones de los gobiernos y gobernantes, pero terminado ese mandato, por supuesto que estoy en plena libertad de volver a pensar como panameño y dedicarme a la política y nadie me lo puede prohibir. Ya cumplí con la Constitución, con la ley de la República de guardar silencio.
Ha enfatizado que en la Corte hizo silencio, ¿sobre qué quisiera romper el silencio?
Yo voy a mirar todos los fenómenos políticos que se den en el país, voy a darles seguimiento y cuando se hagan cosas justas y tenga oportunidad de aplaudirlas así lo haremos y cuando se realicen actos injustos, así haremos las críticas, siempre mirando los intereses de la mayoría.
¿Este tránsito por la corte cambió de alguna manera su visión del país, de la política?
No, para nada. Yo sigo manteniendo los mismos ideales y las mismas preocupaciones, lo único que me ha cambiando mi estancia en la Corte es que tengo 10 años más de edad. Pero también fueron 10 años de experiencia.
Pero, ¿qué aprendió que pueda servir para ver a la sociedad e otra dimensión?
Fueron 10 años más de madurez, de mucha lectura jurídica, cultural y mejor forma de ver el país, el cual está deficitario en educación. No puede haber panameños de primera calidad y panameños de segunda, igualmente en materia de salud.
La Corte y sus miembros son blanco de críticas, ¿en su caso, cómo vislumbra el camino para el logro de la candidatura?
Yo no puedo en estos momentos creer absolutamente en nada. Yo sé que hay un camino que recorrer, sé que hay un trabajo que hacer y ese es el reto. Volver a hacer las cosas que antes hacíamos y sabemos hacer. Qué nos permitió llegar a ser tres veces diputado en forma consecutiva, creo que el cariño de los amigos está allí, hay que seguirlo cultivando, queriendo a los amigos, para que los amigos te quieran, de eso se trata en materia política y siempre estar de lado de las posturas correctas y decentes. Cuando se actúa así la popularidad que se obtiene no se pierde.
¿Este nuevo andar será a través del Partido Panameñista?
Yo inicié mi carrera en juventud del Partido del Pueblo, luego por mis relaciones con el doctor Arnulfo Escalona Ríos, que fue mi socio y padre político espiritual, quedé inmerso en el Partido Liberal Auténtico. Desaparecido ese partido me inscribí en el Partido Panameñista y a ese partido vamos a regresar.
¿A qué facción del partido responderá usted?
Yo acabo de retornar de la Corte Suprema de Justicia, algunos, sobre todo los más conservadores de la República, quizás no justificarán que a 10 días de haber salido, yo esté hablando en terminología política, pero es que el deber de servirle al país no tiene espera, ni tiene tiempo. El ciudadano debe servirle al país todo los días de Dios. El ciudadano debe ponerse a la orden y al alcance del Estado panameño para compartir sus ideas, sus inquietudes, sus sentimientos y lo que ha estudiado para servirle a la nación. Yo en estos momentos no estoy pensando en facción política, yo estoy pensando en la unidad del Partido Panameñista. Aspiro a que el partido se convierta en un todo, en una unidad.
¿Qué opina sobre los acontecimientos que se han dado con su partido? ¿La ruptura de la alianza, por ejemplo?
Yo creo que es lamentable que cada vez que nuestra gente se incorpora a desarrollar el gobierno a nuestra gente la alianza toca fondo antes de llegar a la terminación y desarrollar el mandato que recibimos en las elecciones. Así nos aconteció del 90 al 94 y vuelve y se repite la historia en ese periodo. Yo lamento eso, porque cuando el pueblo escoge una alianza la escoge para gobernar, no la escoge para que se divida. La historia sabrá decirnos y explicarnos quiénes habrán sido o serán los culpables de la rotura de esa alianza. Hubiese sido más fácil gobernar, se hubiesen hecho las cosas de mejor forma si se hubiera mantenido incólume, solo Dios sabe por qué ocurren las cosas, solo queda ahora contribuir a la paz social de los panameños, que el Gobierno haga la mejor gestión posible, que la oposición sea constructiva, pero fuerte, dinámica y empujadora para que los que tienen la misión de gobernar no se desaforen, no se desvíen y hagan las cosas bien.
¿La oposición está desempeñando bien su papel?
No. Yo creo que ni el Gobierno ni la oposición están haciendo bien su trabajo, por lo menos a nivel de la Asamblea Nacional. Creo que a nivel del Ejecutivo se están construyendo muchas obras que tienden a transformar el país, aunque creo que está fallando en lo político. Creo que Ricardo Martinelli necesita más políticos que empresarios a su alrededor para que sepa manejar la cosa política. Creo que el tiempo del trabajo mismo, de la construcción y de diseñar obras ya está en las postrimerías, ahora toca que el Ejecutivo sea más político e igual toca que la Asamblea sea más culta, más educada, más preparada. Se han perdido los buenos debates, se han perdido las explicaciones al país, hay proyectos que se convierten en leyes de la República sin que haya debate, sin que se le explique al país y eso es un derecho de la nación, no de los gobernantes
¿A qué le atribuye la docilidad de la Asamblea?
La Asamblea nunca debe ser dócil. Allí deben ir los mejores hombres, con carácter, con valentía, con honor, con ideales; no importa si nos nombran gente, si no dan partidas circuitales, el pueblo panameño sabe repetirle el mandato a quien haga el trabajo para el cual fue electo. La oposición debe ser más vehemente, abrir el debate para que obligar a los diputados del gobierno a que tengan que ser contestarios de lo que la oposición plantee para producir el debate y que los panameños sepamos en qué consisten las leyes que se aprueban. Si eso no se da, el precio que va pagar el parlamento en el 2014 va ser muy alto.
¿Qué posición tiene frente al transfuguismo?
Es lamentable, no tiene justificación de ninguna naturaleza. El ejemplo que se le ha dado a la juventud es pésimo. Es preferible que un gobierno no haga obras a que mantenga un alto índice de inmoralidad. El peor daño que se le puede hacer a una sociedad es un mal ejemplo. Ese transfuguismo corrompe a esa juventud que quiere ejercer el servicio público, ese transfuguismo hace que gente que uno un día pensó que eran idealistas, dejen de serlo para convertirse en ídolos de barro y eso no puede ser.
¿Mientras estuvo en la Corte llegó a sentir el deseo de estar en la Asamblea?
No, yo me adapté fácilmente a la Corte Suprema de Justicia, porque antes de ser magistrado me tocó ser juez suplente y mi profesión me encanta en todos los aspectos. Y no se crea, en la Corte Suprema de Justicia los magistrados también, entre paredes, nos reunimos para analizar cómo andan las cosas políticas en el país. El que cree que los magistrados deben ser convidados de piedra y que solamente se trata de leer los códigos y rezarlos como quien reza el Credo o el Padrenuestro, o cree que porque te vas a la Corte Suprema te olvidas del resto de la República, no es así. Allá discutimos los problemas del país, eso sí entre nosotros, entre cuatro paredes, porque estamos claros que la Constitución nos prohíbe dar opinión política, pero la Constitución no nos quita el derecho a pensar, a pensar políticamente, ese derecho lo tiene todo el que es ciudadano.
Se habla de que los fallos de la Corte se dan en atención a filiación política de los magistrados, la famosa relación de 5 a 4, ¿qué hay de cierto en eso?
Para nada. Lo que pasa es que los medios de comunicación y algunos abogados atacan cuando la votación queda en esa forma, pero cuando un cúmulo de ocasiones yo voté contrario a lo que votaba Winston Spadafora, o contrario a lo que pensaba Aníbal Salas y otras veces voté igual que el doctor Harry Michel o a la par con Graciela Dixion. A veces era 5 a 4, pero tres surgidos o nombrados por el gobierno de Martín Torrijos y dos durante el gobierno de Mireya Moscoso y viceversa, pero los medios solo destacan cuando quedan 5 a 4 en determinada forma, pero cada uno echa el cuento de la forma como cree que debe echarlo.
Siendo legislador usted dijo que la Asamblea quema, ¿no sucede lo mismo en la Corte?
Ya veremos si quema o no quema. Lo sí es cierto a mi juicio es que la Asamblea quema. Observe que los candidatos a presidente desde el 90 a esta parte ninguno ha salido de la Asamblea, lo que es una pena porque allí están los políticos de la República y de repente aparece por allí un político de tercera categoría, pero que tiene mucho dinero, y es candidato a presidente. Sin embargo, en la Asamblea yo puedo hacer un listado de políticos tanto del PRD como del Panameñismo y nunca llegan a ser candidatos a presidente. Hay un fenómeno que por alguna razón parece que la Asamblea quema a los cuadros políticos que están allí, no sé si en el caso de la Corte será lo mismo, yo seré una especie de experimento en el 2014.