El heptacampeón de Fórmula Uno Michael Schumacher dijo ayer estar “frustrado y bastante triste” por no poder cumplir su sueño de reaparecer para sustituir al brasileño Felipe Massa, debido a que no se ha recuperado de la lesión del cuello que sufre.
“Estaba muy contento de poder ayudar al equipo, pero las condiciones son las que son y no ha podido ser”, señaló Schumacher, en una conferencia de prensa convocada en Ginebra.
“Hice todo lo que pude, pero no funcionó. No pude cumplir el objetivo”, señaló claramente conmovido.
El corredor dejó claro, no obstante, que su salud es lo principal y por lo tanto la única opción que tenía era tirar la toalla.
“Siempre dejé claro que volvería a condición de que estuviera recuperado”, señaló Schumacher, y agregó que considera “natural y una muestra de responsabilidad su decisión”.
No obstante esa certeza, explicó de forma pormenorizada su frustración. “Toda la preparación iba muy rápida, perdí cuatro quilos con facilidad, tenía el mismo peso que cuando me retiré, todo iba en la dirección correcta, pero un sólo problema, pero el más importante, me lo ha impedido”.
Schumacher se cayó el pasado 11 de febrero en unas pruebas en motocicleta, en el circuito de Cartagena en España, y esa aparatosa caída le causó varias fracturas, de las que se ha recuperado sin problema, excepto de la más grave.
“En febrero Michael tuvo el peor accidente de su carrera, y en él sufrió una fractura de una de las venas que llegan al cerebro y que pasan por la unión entre la cabeza y las cervicales”, señaló el médico personal de Schumacher, Johannes Peil.
Esa fractura es la que provocó el intenso dolor que el corredor sintió durante los entrenamientos y que determinaron su retirada.
“El único problema que le impide correr en Fórmula uno está precisamente en el occipital”, agregó Peil.